Acabo de regresar del banco, estoy poniendo orden en mis cuentas y tarjetas, un proceso que pospuse por más de dos años. Entre mis excusas, estaban no tener un documento de identificación, y la comodidad de usar una tarjeta de débito prestada.
Pero ese desorden no significaba tener un presupuesto que reflejara mi vida de adulto. Hace unos años, no me preocupaba por cuanto o en qué gastar, siempre me sobraba dinero a fin de mes.
No fue sino hasta el mes pasado, que tomé una tarde para enfrentar mi miedo a manejar dinero y a ser responsable por una cuenta de ahorros. Compré un libro de Dave Ramsey, investigué sobre el orden que necesito, y di mis primeros pasos para hacer un presupuesto. Fue una aventura que me generó adrenalina como si fuera un deporte extremo.