martes, 26 de junio de 2007

¿Cuántas veces puede morir un hombre?: Visiones

Físicamente una, pero emocionalmente, son demasiadas veces.
El 23 de Junio hice una oración que había rehuido por algunas semanas. Dios me ha mostrado en recientes ocasiones, que he transitado por el camino del perdón en mi vida anterior, pero no por el de la restauración.
Y así, en mi mente se integraron las palabras de dos autores que considero amigos, Max Lucado y T.D. Jakes, y enfrenté una realidad: Ya morí varias veces.

Fui abusado sexualmente por mi padre y no recuerdo ya cuántas veces. Negó todo amor que pudo mostrarme. Uso cada oportunidad disponible para humillar mis talentos y mi capacidad, para maldecir mi futuro y negarme la masculinidad. Según él, yo nunca llegaría a ser alguien en la vida.

Sobreviví a varios intentos suyos de matarme. Y ya he perdonado, según sé, la mayoría de esas cosas. Pero siempre he querido saber qué significa tener un padre. Y así, me he puesto delante de Dios, y con tantas lágrimas le he dicho sin vergüenza: Señor, no entiendo ese concepto de paternidad. Nunca lo experimenté, y no sé como puedes dármelo. Pero en tu plan perfecto, dame los abrazos que nunca tuve, las bendiciones que nunca recibí y las palabras de amor que me hicieron falta.

Fue entonces cuando entendí mi muerte cada vez. Y en una visión sobrenatural, tal como las que sólo Dios puede armar, me ví a mi mismo a la orilla del agujero cavado en el piso del cementerio, y vi a mi yo niño dentro, ya muerto. Y me permití llorar por el duelo, por la muerte mía en cada abuso, por la muerte de cada sueño negado. En verdad lloré y lloré por cada minuto de mi niñez que nunca existió, y hubiera querido llorar en tiempo real, los años transcurridos.

Lloré por las palabras de amor que no conozco. Por cada te quiero inocente que no existió. Por los abrazos sin doble intención que no encontré nunca. Y ví mi corazón pudriéndose y cortado en tajadas, porque en verdad no estuvo entero. Y mi carne infectada con malas intenciones y los juguetes que nunca me dieron. Los cumpleaños en los que él no estuvo, ni en las entregas de calificaciones, ni en mis actos escolares. Y lloré más, por que no puedo contar las muertes vividas. Lloré en mi visión junto a Jesucristo, quien nunca me dejó en este duelo.

6 comentarios:

Toño dijo...

Hola.
Al leer lo que viviste cuando pequeño, y en manos de tu papá, no pude evitar que de mis ojos brotaran algunas lágrimas por ti. Es cierto; muy trágico y triste lo que te tocó vivir. Todo eso que cuentas me da mucha pena.
¿Sabes? De alguna manera, al leerte, sondeaba en mi mente acerca de mi niñez y adolescencia, si había algún tipo de comparación con lo que tú relatas. Pero no. Lo tuyo fue más fuerte.
Yo tengo tendencia homosexual. Cometí muchos errores en mi vida... Ahora estoy tratando de enmendar, aunque me cuesta muchísimo...
Ánimo para ti. Un abrazo.

Carlos dijo...

Ernesto siempre me impacto tu testimonio pues lei en el website los de la mayoria.

Gracias por compartirnos esas palabras, algunos pareciera que tuvimos a un padre pero no. no fue asi..
Dios es padre de Herfanos dice el libro de Oseas

Carlos dijo...

Un dia de estos hibamos con mi padre y pense yendo en el autobus de como fue dificil nuestra relacion,
me costaba lagrimas recordar cuantas veces me dijo "babosada, maricon, etc" en burla y desprecio por mi caracter debil y noble.
Pero recuerdo que cuando comenze a vivir para Dios y empece a conocer que era real que Dios le habla a uno, soñe que me escondia disgustado con mi padre detras de las paredes de mi casa regrese a la sala donde el estaba y me tire a llorar en sus pies y le pedia perdon. en ese momento senti que cerre los ojos en el mismo sueño y a la ves empece a sentir unas caricias, y vi que las manos no eran de mi papa´.. eran las de Jesus y escuche una vos que te digo Ernesto me dan ganas de llorar al acordarme y me decian: TE AMO, TE AMO, . solo eso decian..
la voz parecia venir de todas partes, se escucho con Eco que parecia el estruendo de muchas aguas, Era la vos mas calmada y dulce que un ser humano pudiese escuchar.. y no vi su rostro pero eso fue suficiente para estallar en llanto en el sueño y Flafff! me desperte y lagrimas estaban en mis ojos. Fue tan real...
su vos..

[ Ernesto Mejia ] dijo...

@ Toño:

Gracias por tu empatía, hermano. Ahora todo ese dolor ha servido con un propósito, por eso es que el blog sigue funcionando, para contar cuan grande ha sido Dios al restaurarme. Si este blog te inspira a algo, que sea a esperanza, de que hay un cambio posible.

Cuando escribí esta entrada no tenía idea de como sería el futuro, pero ahora puedo decirte que ha sido genial.

Espero que ya cuentes con ayuda para vencer la atracción homosexual. Si aún no cuentas con eso, visítanos en www.libresencristo.org, que es el ministerio para el cual sirvo.

Bendiciones.

@ Carlos:

Wow! Que excelente historia, hermano!

peregrinoyextranjero dijo...

Ernesto, primero que nada, muchas gracias por responder a mi comentario.
Sí. Ya veo cómo Dios te ha ido restaurando, hermano. Y noto cómo tus experiencias (buenas y malas), así como tus aprendizajes, los has ido usando para bendición de otros muchos. Me alegro bastante por ello.
Aunque no tengo ayuda como tú la tuviste o la has tenido, Dios nuestro Padre me ha ayudado y sostenido tremendamente. Algo Él ha hecho o ha estado haciendo en mi corazón y en mi mente estos últimos meses, lo cual aún no lo comprendo mucho..., pero ahí está, ocurriendo.
Te envío un abrazo. Que el Señor Jesús, Varón precioso, y moralmente bello, te mantenga firme y contenido en Él.
Chau.

Alex dijo...

Sin duda este es el dolor y el resentimiento que acompaña a las personas con tendencia homosexual, es por eso que a veces nos cuesta tanto aceptar a Dios -ejemplo perfecto del Padre amoroso y universal- en nuestra vidas, pero cuando decidimos tumbar esa barrera una puerta de esperanza se abre en nuestra vida, bendiciones Ernesto por este blog y por tu testimonio.