lunes, 16 de marzo de 2009

mi testimonio, un año y medio después

Por motivos de trabajo, estuve revisando la forma en la que redacté mi testimonio de vida hace un año +/-, cuando terminé el curso Libertad Pura en Libres en Cristo. Aún cuando este blog completo es un testimonio en evolución acerca de mi nueva identidad masculina y de cómo la homosexualidad ha quedado atrás, estos párrafos marcan el inicio del camino que aún sigue. Decidí publicarlo de nuevo con algunos cambios (más que nada, quitando algunos detalles que no eran útiles para bendecir a un lector). Ahora veo que cada párrafo podría generar una historia completa en sí.
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Mi vida sexual se dañó desde mi infancia, cuando mi propio padre abusó sexualmente de mí. Esto fue periódico junto con abuso verbal, físico y emocional. Por muchas razones, incluyendo la falta de afecto paterno en casa, desde muy pequeño me sentía atraído por los hombres. Rechazaba al mismo tiempo mi hombría, pues detestaba lo que “los hombres hacen para expresar amor”. Sufrí mientras estudiaba en el colegio, de apodos y burlas de mis compañeros, que no hacían más que alentar mi morbo.
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La muerte de mi padre a los trece años fue un gran alivio, pero demasiada carga emocional también. Alrededor de los 20 años descubrí el Internet y la pornografía homosexual. La veía ocasionalmente, pero pronto mi vida de perversión fue en descenso continuo, y pronto empecé a frecuentar sitios gay online de mi ciudad.
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Encontré hombres y mujeres con los que pudiera tener experiencias sexuales sin “compromiso”, hasta desarrollar en cierto momento co-dependencia emocional que el mundo hubiera llamado “enamoramiento”.
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Mientras todo esto ocurría, yo oculté mi pecado en la vida académica y religiosa. No sé aún si alguien sospechaba lo que yo hacía en secreto. Obtuve los mejores honores al graduarme en la Universidad, y era uno de los miembros más dedicados en mi Iglesia; y ahora que lo pienso bien, no sé por qué la gente pensaba que yo era un gran religioso, pues no recuerdo haber tenido nunca una experiencia personal con Dios en ese entonces.
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Sin embargo, yo vivía negando todas estas experiencias de mi pasado, pero sufría tanto emocionalmente, y mi vida era tan oscura que empecé a considerar el suicidio como el final de tanta suciedad. Padecía varios trastornos emocionales y un trastorno alimenticio, que sé que eran mis intentos para calmar el dolor.
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El día en el que reconocí que necesitaba ayuda fue cuando fui sorprendido en el trabajo viendo pornografía, y la vergüenza de la posibilidad perder mi trabajo, mi carrera y mi reputación, fue lo que me hizo entender que necesitaba a Cristo.
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Decidí contarle todo esto a una amiga del colegio, quien ahora estaba casada, y ella me comentó que su esposo estaba asistiendo a las reuniones de Libres en Cristo, y de un curso en internet que lo había ayudado muchísimo. Me inscribí y con muchas lágrimas y dificultades al principio, Dios fue purificando mi vida. Pensaba entonces que solo tenía “ciertos” pecados, pero todo el torrente de recuerdos se abrió como un río, una corriente que ya nunca regresaría a mi vida.
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Dios puso en mi camino otros medios para tratar el abuso infantil y la falta de identidad. Encontré una iglesia increíble donde me han aceptado, incluso con este pasado, y donde ahora sirvo ministrando a otros hombres que han caído en pecado sexual, y que han sufrido experiencias similares también.Dios me ha llevado por lecciones sorprendentes, y cada día ha sido una victoria distinta; he estado libre de pecado sexual, y he batallado con éxito de la mano de Cristo en el cambio de mi orientación e identidad sexual, que ha sido una serie de sucesos que no dejan de sorprenderme.
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He aprendido tanto acerca de mi identidad sexual en Cristo, y del futuro increíblemente bueno que tiene destinado para mí; también aprendo a perdonar a mi padre, a todos aquellos que en este camino vieron lo sucedido y no intervinieron, o no pudieron darse cuenta.
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Siento que regreso a mi Padre, a su casa, al lugar que siempre estuvo destinado para mí. He visto como las experiencias que he vivido han empezado a dar vida a otros atrapados en esta vida, especialmente en la atracción homosexual y en las consecuencias del abuso. Mis dolores emocionales se han ido poco a poco, los procesos de cambio nunca terminan, pero ahora sé que nunca seré el hombre que antes era. Mi trastorno alimenticio se ha ido, y experimento su restauración en mi cuerpo también.
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Revisar mi propio testimonio me hace ser agradecido con Dios, y admirar hasta donde Él me ha traído ahora.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Te felicito , primero por la decicion de aceptar a Cristo y dejar que el moldee tu vida a su imagen y semejanza y segundo por la valentia de contarlo y poder ser de bendicion para otros tantos que día a día mueren en el silencio y la desesperación de pensar que son los unicos que viven ciertas experiencias, soy cristiana evangelica pentecostal hoy maestra de jovenes en mi Iglesia y tengo una necesidad enorme de poder ayudar a los que sufren sin Cristo y desperdician los mejores años de su vida.
Sigue creciendo en Cristo y siendo de bendición para muchos.

[ Ernesto Mejia ] dijo...

Gracias por tu mensaje de ánimo!

Visita nuestro sitio www.libresencristo.org, si en algún momento necesitas guiar a estos jóvenes hacia la pureza sexual. Bendiciones.

Jordiony dijo...

Me da gusto escuchar que tu fortaleza esta en Cristo, porque de esa manera pudiste publicar esto. Requiere de una gran osadía para hacerlo. Te felicito eres un gran hombre, Dios no se equivoca con los que ha llamado a hacer su obra aqui en la tierra para expandir su reino. Muchas bendiciones brother.

ArgenKing dijo...

Hola, mi nombre es Hugo de San Juan, Argentina. Quiero agradecerte por tomar la decisión de publicar esto, y de seguir este camino angosto de la libertad y la pureza en el área de la sexualidad.
Te comento que yo he sido un adicto a la pornografía por varios años, aqui está mi testimonio: http://libertaddeprision.wordpress.com/2011/09/18/libertaddeprision/