jueves, 2 de junio de 2011

sa'aq

Estoy leyendo Jesus Wants to Save Christians, por Rob Bell. Hoy leí sobre la figura de Egipto, no el Egipto actual, sino esa figura del anti-reino, del pecado.

Egipto es el imperio de todo lo que significa vivir para satisfacer las demandas del sistema que hace daño, de lo maligno, de hacer ladrillos sin terminar para sobrevivir una noche más. Es para mí el dominio de la homosexualidad y todo el legajo de pecado que hacen el nudo del quebrantamiento.

En el Egipto bíblico y en el Egipto que cada uno traemos en la vida propia, hay una disrupción, marcada por un llanto.

La palabra hebrea para describir el clamor en la esclavitud es sa'aq, la expresión de dolor, el llanto militante por haber sido ultrajados, y la expectativa de ser rescatados. Sa'aq no es aceptación ni conformismo, sino desesperación por salir del fango donde se satisfacen las demandas de los amos.

Sa'aq es una serie de preguntas: ¿Alguien ve lo que me han hecho? ¿Vendrán alguna vez a rescatarme? ¿Estoy solo?

Cuando un hijo suyo llora así, Dios escucha. Dios oye al oprimido.

El llanto desesperado por ayuda es el inicio de la historia de la redención, la redención personal de cada uno, la tuya y la mía.

¿Cuales han sido los momentos sa'aq en mi vida?

El día en el que me quedé encerrado (ya un hombre adulto) en una habitación en el trabajo, en pánico por que ya no podía enfrentar el mundo exterior.

El día en que lloré por primera vez en el sofá de mis amigos, por los recuerdos del abuso sexual y por que no podía dejar de sentir la necesidad sexual de estar con otros hombres.

Y todos esos días en los que quise salir corriendo del empleo que ahora tengo, literalmente huyendo para no volver, por que no soportaba todas las nociones de autoridad y paternidad que significa trabajar con otros hombres. ¿Demasiado exagerado? Oh sí, sí lloré en la oficina y en el auto al salir y al llegar, y otras me aguanté hasta que me dolía la cabeza, hundido en mi silla.

Por todas esas cosas lloré sa'aq, por el imperio del mal en mi vida, por toda la corrupción que había conocido de niño, por que es tan difícil ser un hombre si nunca supe lo que era serlo, y aún más difícil ser un adulto. Sa'aq por que el ataque y la huida ya no me daban los resultados de antes, por que Egipto simplemente estaba adentro de mí y por el deseo de recuperar mi infancia.

Ahora lloro así también, porque no encuentro como conciliar el daño de mi padre y la necesidad paternal que se hace cada día más grande. Pero he sido rescatado antes, con mano poderosa y brazo extendido, y sé que sa'aq es precisamente, expectativa militante y de que Dios puede hacer algo sobrenatural para sacarme.

Empecé escribiendo esto con un tono educativo, pero ahora siento que necesitaba escribirlo para darme permiso de llorar… para dejar de querer ser duro y aceptar que estoy en un agujero, sin avergonzarme por ello…

3 comentarios:

Eduardo Mejía dijo...

Esto tambien es masculinidad.
Esto es ser lider.
Esto es ser ejemplo.

Un abrazo.

EHAN dijo...

Gracias por compartirlo. Gran reflexión. Gran verdad.
DTBM!

Eric

Anónimo dijo...

pareciese que el arrepentimiento fuera mas halla que dar la simple vuelta y cambiar de camino o de direccion, me preguntaria que si en el medio del proceso lo estaria haciendo bien o no, me duele el simple hecho de pensar que esto dolera hasta el alma, deseo salir de egipto y ser libre pero siento dolor y me pregunto por que amamos halgo que ala vez nos hace daño y nos destruye.