lunes, 21 de diciembre de 2009

Tarde de compras rápidas, que incluyó sanidad.

La semana pasada entré a una tienda de suplementos nutricionales. Iba a comprar un reconstituyente de cartílago, para acelerar la recuperación de mi rodilla.
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Whew. Solo al cruzar el umbral de la entrada, me llené de ansiedad. De hecho, fue un ataque de considerable magnitud, así que hice lo que acostumbro hacer cuando esto sucede. Puse mucha atención a lo que estaba ocurriendo en mi mente, tomé mi tiempo para salir a caminar y pensar, antes de regresar a terminar la compra.
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Para mi propia pregunta, "¿por qué me siento así?", mi interior me mostró la respuesta. Hace muchos años (en la década pasada, de hecho), encontré en estas tiendas mi primer contacto con la estimulación visual que aumentó mis dudas acerca de mi identidad sexual. Los anuncios de creatina y otros productos de crecimiento muscular me recordaban mis inseguridades de adolescente, cuando estaba consciente de compararme tanto, y de no ser lo que quería ser. Me recordaban también como esas inseguridades se convirtieron luego en deseo sexual.
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Entrar a esta tienda abrió este recuerdo, y sé que era el momento de enfrentarlo. Bastaron unos minutos en los pasillos del centro comercial para confesar ante Dios este pecado tan antiguo (y reconocerlo como tal), y pedirle perdón a Él. Tomé mi tiempo para recordarme a mí mismo que Dios ha depositado en mí mismo todo el potencial físico que necesito para ser quien debo ser. No necesito compararme con los modelos de estos productos nutricionales, ni con nadie más. Mi cuerpo es lo que Dios me ha dado para que me sienta orgulloso, y estoy trabajando constantemente en mejorar las partes de mi cuerpo que yo mismo descuidé (en vez de pensar en que fui creado de manera menos favorecida). Me hablé a mí mismo, haciendo notar que las razones por las que ahora iba a la tienda eran sanas, para ser buen mayordomo de mi cuerpo, en lugar de las intenciones desviadas que alguna vez tuve.
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La consciencia sencilla de estos sentimiento de ansiedad, me permite otros momento de sanidad. Me propuse regresar a la tienda con paz, ser influencia para bendecir el día de quienes me estaban atendiendo, y disfrutar las compras en esta tienda de allí en adelante. Al volver, todo fluyó con tranquilidad, un par de comentarios acerca del estrés de trabajar en época navideña, un par de vistazos a otros productos que me son útiles, y suficiente amabilidad. :)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que interesante, Dios ha estado llevando a mi madre , segun ella me describe con situaciones de la niñes o aun desde el feto, enfrentar el ser "no deseada por sus padres" y casi abortada.
esto marca espiritualmente a una persona.
esta en una campaña de oracion para que Dios le muestre lo que debe romper y al leer esto me pregunto:
estare resolviendo las mias?

cuales son?
"Señor, revela cuales y como "