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miércoles, 19 de octubre de 2011

Un pacto con mis ojos: Desprenderme de mí mismo

La lujuria es hermana del egoísmo. Un pecado llama al otro para habitar en el corazón, pues están hechos del mismo tejido maligno.

Cuando deseo que todo sea sólo para y por mí, y cuando niego o ignoro las necesidades de otros, pronto me encuentro en la posición de poseer a la gente, y de demandar satisfacción sexual cuando se me da la gana. La lujuria ridiculiza la frase "relaciones sexuales": cuando se demanda egoísta de satisfacción, no hay nada de relación.

Job mencionó en un mismo discurso lo que llamaba hacer un pacto con sus ojos para no codiciar sexualmente a una mujer, junto con el egoísmo al negar las necesidades del pobre y del huérfano. Al mismo tiempo que enumera las formas de lujuria que conoce, Job intercala el listado de los fallos de un corazón egoísta: