La lujuria es hermana del egoísmo. Un pecado llama al otro para habitar en el corazón, pues están hechos del mismo tejido maligno.
Cuando deseo que todo sea sólo para y por mí, y cuando niego o ignoro las necesidades de otros, pronto me encuentro en la posición de poseer a la gente, y de demandar satisfacción sexual cuando se me da la gana. La lujuria ridiculiza la frase "relaciones sexuales": cuando se demanda egoísta de satisfacción, no hay nada de relación.
Job mencionó en un mismo discurso lo que llamaba hacer un pacto con sus ojos para no codiciar sexualmente a una mujer, junto con el egoísmo al negar las necesidades del pobre y del huérfano. Al mismo tiempo que enumera las formas de lujuria que conoce, Job intercala el listado de los fallos de un corazón egoísta:
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miércoles, 19 de octubre de 2011
martes, 4 de octubre de 2011
Un pacto con mis ojos: Varias caras de la lujuria
Cuando hago un compromiso con Dios desde el corazón para cuidar mis ojos, entonces renuncio a varias conductas que me producen lujuria. Job mencionó varias de estas cosas que yo puedo hacer, que van más allá de "sólo ver":
Renuncio al apetito excesivo sexual por alguien, que entra por los ojos. Eso es codicia, cuando la admiración se vuelve hambre incontrolable y considerar a laotra persona objeto sexual para apropiarse:
Renuncio al apetito excesivo sexual por alguien, que entra por los ojos. Eso es codicia, cuando la admiración se vuelve hambre incontrolable y considerar a laotra persona objeto sexual para apropiarse:
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