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lunes, 22 de noviembre de 2010

¿Cuando decidiste ser 'straight'?


Sé que este vídeo está hecho para cuestionar y poner en aprietos a quienes no están seguros de cómo se forma una identidad sexual.

Pero también es una buena pieza de reflexión acerca del debate sobre naturaleza vs. crianza. El entrevistador pregunta primero si ser gay es una opción, y cuando estas personas terminan de responderle, pregunta "¿Y usted cuando decidió ser 'straight'?

lunes, 25 de octubre de 2010

Malo

Tengo una palabra en mente desde hace muchos días. "Malo".

Malo...

Duele como una herida fresca. He preferido escribirlo para procesarlo, por que al verlo en letras el dolor adquiere un rumbo y un orden. Olvidé ya hace mucho el nombre que se le da a esas palabras que tienen el poder de desencadenar un estado emocional completo como consecuencia de trauma del pasado. Y es que "malo" me ha hecho recordar que la peor golpiza que mi papá me dio de niño fue porque en defensa propia, mi mamá le insultó de esa manera.

Saco esto de la manera más escueta posible, para no caer en mal gusto. Pero escribirlo me hace ver que este tipo de contradicciones en mi mente infantil me hizo adoptar (incluso sin mi conocimiento consciente) conductas para manipular a la gente que amo, haciéndoles creer que el dolor infligido es de hecho su culpa por haber evidenciado mi maldad, en lugar de tomar responsabilidad por el cambio urgente.

Esa es la manera en la que mi papá actuaba. Y aunque no sé aún en qué medida proyecto o proyectaba yo hacia otros esas mismas conductas, si sé que la victimización se volvió uno de mis juegos, de mis mecanismos de defensa favoritos.

Cuando un agresor en el colegio me insultaba, o cuando era objeto de burlas, tendía a manifestar como víctima, acuerdo con las palabras de insulto, como si eso me diera poder sobre el agresor, como si esperara inspirar lástima para evitar el dolor. Qué manera tan torcida para un niño de enfrentar la violencia, de catalogar los adjetivos y de verse a sí mismo y a su papá. Recuerdo que en esa ocasión, tuvimos que pedirle perdón y afirmarle varias veces que en realidad no era un hombre malo (después de la golpiza).

Y todo esto salió a luz la semana pasada, cuando mi novia me dijo "que malo sos." Sé que es un comentario inocente, pero se sintió como un agudo dolor en el centro del pecho.

Pero este post marca la etapa de mi vida en la que aprendo que no fui responsable por la forma en la que mi papá se veía a sí mismo. No fui responsable por el ambiente de mi casa, no era necesario que yo me moviera con sigilo esperando que no se sintiera un hombre 'malo'. Él fue responsable por ello, y en la ley justa de Dios, obtuvo en su vida las consecuencias de sus actos, y será juzgado según sus estándares y no los míos.

Del dolor que produce este recuerdo también saco la misma intensidad, la misma pasión que me hace comprometerme a verme a mí mismo de manera distinta. Esa fuerza me hace reforzar mi decisión de no ser un hombre malo para los míos.

Y sé que puedo imprimirle un sentido de promesa y certeza a esta nota, primero por que la enseñanza de Dios como Padre ha sido tan real, que ya puedo verme a mí mismo como esposo y padre, ya veo fluir en mis brazos y en mi mente una actitud de familia, aún siendo soltero. Así de tierno y cariñoso ha sido Él con su afecto y corrección para transformarme. Y sé que puedo hacerlo porque vivo inserto en una comunidad de hombres con quienes entrego cuentas, y que son modelos intencionales para mi actuar.

Y sé que puedo enfrentar esta mentira cada vez que aparezca en mi mente, con pensamientos mejores y con fruto más abundante. Confieso que más que mi propia bondad, soy un hombre justificado. Confieso que si vivo en integridad criaré a mis hijos con una personalidad confiada. Y me repetiré constantemente que Su Espíritu que vive en mí da fruto de bondad. ¡Su Palabra limpia y cambian cualquier mentira y conducta que yo haya vivido hasta ahora!


miércoles, 6 de enero de 2010

Sheesh, el humor negro. Disfraces de Halloween para tu hijo afeminado.

Sheesh... no puedo dejar de encontrar esto divertido. Rayos, aún me causan risa las cosas que no deben causar risa... creo... reírse de uno mismo, dicen...
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jueves, 31 de diciembre de 2009

Lloré mientras corría, como un niño

Una lucha constante en mi vida ha sido mi indiferencia y mi desconocimiento del amor de Dios como Padre. Especialmente por la forma en la que mi papá biológico me crió en un entorno abusivo y humillante. Pero Dios sabe que he estado buscando su validación -a veces con desesperación-, y ha sabido como hacerme sentir su cariño en experiencias muy reales para mí.
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Ayer salí a correr, de nuevo antes de las 5 AM, sin esperar lo que pasaría. Como ya es regular, corro la primera parte de mi rutina escuchando un podcast, ya sea Joyce Meyer o The Boundless Show (el ministerio de jóvenes adultos de Enfoque a la Familia); ayer escogí el episodio semanal de este último.
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Resultó ser el programa número 100, y estaban celebrando con llamadas de escuchas. Cada uno contaba la bendición que ha sido Boundless, y como llegó hasta el show. En unos segundos, me puse a pensar en cómo había yo sabido de este, hasta llegar al punto de estar escuchando el podcast, en ese mismo instante, en esa misma calle, a esa hora.
  • Mi amigo B me reenvió un correo desde ese ministerio, al cual está suscrito, pensando que yo podía utilizarlo. Entonces empecé a consultar sus artículos.
  • Mi amigo A me regaló un iPod en mi cumpleaños (gracias brother, empoderaste mi vida con ese acto, sé que no es así nada más regalar un iPod).
  • Después supe que Boundless tenía un podcast (no sabía yo lo que era), y me suscribí. Empezó a descargarse un episodio semanal en mi iPod.
Desde entonces tuve acceso a todos sus recursos, desde formación de sexualidad, consejos en un noviazgo, finanzas, mecánica, paternidad, humor, cultura popular... de tal manera que han suplido un enorme faltante que el abuso en casa me había robado. Boundless me ha hecho disfrutar ser joven y soltero.
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En un momento, todo se hizo claro. Fue un segundo en el que todo se detuvo para mí, y en ese segundo, 'escuché' (o entendí, o vi, o sentí todo de un golpe), lo que Dios quería decirme, en una voz no audible, pero comprensible en mi interior:
  • No hay coincidencias hijo, ni hay límites para lo lejos que puedo llegar para amarte y alcanzarte.
  • Cuando crearon en Apple la tecnología del iPod, yo estaba pensando en ti.
  • Cuando contrataron a estas personas para trabajar en estas transmisiones, estaba pensando en ti. Sabía que te haría falta formación y reparación.
  • Cuando ellos se despiertan por la mañana, en Colorado, yo los animo para que lo hagan por ti. Los temas también son escogidos pensando en ti.
  • Te regalaron un iPod porque yo sabía que lo ibas a necesitar.
  • No tienes idea, no tienes idea de lo lejos he llegado en estos años, para amarte y formarte.
Las experiencias emocionales, esas epifanías privadas, no me suceden en largos períodos de tiempo. En ese mismo segundo, tuve que procesar las frases anteriores, más las imágenes que añadían muchos otros eventos en los que Su amor de papá se ha manifestado, y mis propias luchas mentales para rechazar esta idea:
"¿Steve Jobs hizo pensó en esto como parte de tu amor por mí?"
Pero finalmente me venció Su amor de papá, y pude entender que no tiene nada de malo sentirme el centro de su afecto, algo que antes no había experimentado. Yo soy su hijo, el que él más quiere, y nada más me importa.
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Esta revelación me hizo llorar en ese segundo. Como iba corriendo por una zona peligrosa y aún no había amanecido, no pude detenerme a llorar, pues era algo fuerte, incontrolable, a la manera de un niño pequeño, y no podía ver bien. Así que lloré perseguido e inundado por su amor paternal unos dos kilómetros (jeje, ahora estoy pensando en lo que la gente con la que me encontré habrá pensado de la escena). Cuando me pude tranquilizar, solo quedó una sensación tranquila y desconocida de que a partir de ese momento, mi vida no iba a ser la misma, y que vería todo, mi pasado, mi presente y mi futuro, como hijo suyo, su niño pequeño.