domingo, 28 de noviembre de 2010
Ayer hubiera sido el cumpleaños de mi papá
jueves, 28 de octubre de 2010
¿Qué es lo que más quiero en esta vida?
ser un buen padre y un buen esposo: Cuando tenga una edad avanzada y vea que mi esposa está enamorada de mí, porque he provisto para ella en todo sentido, que siente aún el deseo de que continuemos juntos, cuando yo vea a mis hijos, cada uno exitoso y satisfecho, avanzando en la vida que decidieron vivir, cuando vea su prosperidad espiritual y que cada uno tiene una pareja que los ama, entonces sabré que llegué a donde quería estar. Habré iniciado una nueva generación de hombres en mi familia, y sabré que el pasado quedó permanentemente sepultado. Eso es lo que más quiero, con todas mis fuerzas, en esta vida.
lunes, 25 de octubre de 2010
Malo
lunes, 12 de abril de 2010
Enlaces: XXXChurch, Lyved y The Masculine Heart
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My Struggle with Homosexuality I
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Lessons from Everyday Role Models
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Male Sexual Abuse of Boys -An examination of both the victim and the perpetrator
Broken, very
jueves, 11 de marzo de 2010
Mi testimonio: Libre del abuso, y libre del rencor
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Mi vida fue herida cuando yo era un niño muy pequeño. Mi propio papá, quien debió ser el encargado de amarme, de cuidarme y de mostrarme a Dios, lastimó mi vida con todas las clases de abuso que se puedan mencionar, durante toda mi infancia y parte de mi adolescencia.
Ese abuso me enseñó a vivir con miedo permanente de mi padre, me hizo convivir con la violencia y con su drogadicción. Dañó terriblemente mi identidad como hombre y me impidió conocer el gozo y el amor de tener una familia verdadera. Nunca pude contárselo a nadie, y lo único que podía hacer para expresarlo a veces, era llorar en los momentos más inesperados.
Mi papá, al mismo tiempo que hacía esto en casa, servía como misionero en la comunidad donde vivíamos, y sus logros como ministro eran de alto impacto. Ese y otros factores empezaron a generar confusión y un odio mortal en su contra. Desde niño, fantaseaba con la venganza más terrible que pudiera imaginar, y con escapar del mundo donde vivía.
Estoy convencido de que por misericordia de Dios, Él se llevó a mi padre cuando yo tenía 12 años, en una sobredosis de drogas.
Nunca lloré realmente su muerte, pero desde entonces nunca pude liberarme del odio que sentía. Siendo ya un adulto, lo odiaba con más fuerzas, hasta que me dolía la cabeza, hasta perder el hilo de mis pensamientos. Me volví un hombre frío, despiadado con todos los que me rodeaban, y vivía consciente de que llevaba años sin reírme, y sin llorar, dispuesto a odiar y lastimar para nunca más ser lastimado, pero en realidad escondiendo un miedo a toda figura paternal, al futuro, y a la gente.
Hasta que un día me cansé de mi vida. Mi falta de perdón me hacía vivir una vida tan miserable que quise terminar con ella. Pero Dios tenía un mejor plan.
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Simplemente me harté. Llevaba casi 25 años en un estilo de vida de rencor, que no me había llevado a donde hubiera querido, y podría pasar 25 años más sin avanzar a ningún lugar, sin haber obtenido una venganza o una restitución real, y habiendo empeorado en mi estado emocional, mental, físico y espiritual.
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Con la ayuda de varios amigos, tuve que disponerme a rendirme, a dejar de buscar la venganza. Tuve que hacerme responsable de mis decisiones de perdón, a aferrarme a ellas, e incluso más allá, a disfrutar el proceso de restauración.
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Aprendí genuinamente a respetar a mi papá biológico, a honrar su legado como ministro y como médico, a bendecir a todos aquellos que siguen acercándose a mí a decirme "tu papá era un gran hombre de Dios, me llevó a conocer la salvación y desde entonces consagré mi vida al Reino". Ninguno de ellos tiene que soportar mi enojo, y cuentan ahora con mi auténtico gozo por sus vidas victoriosas.
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No me mantengo insistiendo en el abuso que sufrí. En este testimonio lo mencioné en un solo párrafo para hacer el contexto necesario de lo que la vida abundante significa para mí, y nunca excusaré ninguna de mis conductas deficientes ni mi temperamento en lo que me sucedió como niño. He prometido que viviré buscando la vida abundante que Dios ha predestinado para mí, y que no pasará una semana sin que yo haya avanzado. Estos cambios no han sucedido de la noche a la mañana, han sido cinco años largos desde entonces, pero no los cambiaría por nada.
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Aprendí que a algunos de nosotros, Cristo nos ha pedido llevar su cruz, y tomar el sacrificio máximo qué el hizo: Estar dispuestos a morir a nuestra reputación, al deseo de fama y a un nombre, para mostrar en carne propia lo que significa ser redimido.
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Al estar dispuesto a perder mi vida en Dios, la he hallado de nuevo. Perdí el deseo enfermo de vivir para demostrarle a mi papá que yo era el mejor en mi carrera, y tuve que perder la fuerza de la venganza que me hacía levantarme cada día; perdí mi identidad que se centraba en el rencor, he vivido quebrantado mucho tiempo, sin saber quien era, y he sido anuente a dejar ir mis tesoros como el disfrutar vivir como víctima, y sin hacerme responsable de mis actos. Verdaderamente al perder mi vida en el perdón, encontré una vida plena que ahora nunca cambiaría, y que de haber sabido que existía, me hubiera dispuesto a vivirla mucho antes.
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Hoy, invito a ustedes que me están escuchando, a que se apropien de una frase que yo hice mía cuando empecé este proceso: "No pasaré un día más viviendo en rencor". Hoy es el día, antes que caiga la noche, en el que cada uno de nosotros puede hacer algo por perdonar.
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Gracias por escucharme.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Lloré mientras corría, como un niño
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Ayer salí a correr, de nuevo antes de las 5 AM, sin esperar lo que pasaría. Como ya es regular, corro la primera parte de mi rutina escuchando un podcast, ya sea Joyce Meyer o The Boundless Show (el ministerio de jóvenes adultos de Enfoque a la Familia); ayer escogí el episodio semanal de este último.
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Resultó ser el programa número 100, y estaban celebrando con llamadas de escuchas. Cada uno contaba la bendición que ha sido Boundless, y como llegó hasta el show. En unos segundos, me puse a pensar en cómo había yo sabido de este, hasta llegar al punto de estar escuchando el podcast, en ese mismo instante, en esa misma calle, a esa hora.
- Mi amigo B me reenvió un correo desde ese ministerio, al cual está suscrito, pensando que yo podía utilizarlo. Entonces empecé a consultar sus artículos.
- Mi amigo A me regaló un iPod en mi cumpleaños (gracias brother, empoderaste mi vida con ese acto, sé que no es así nada más regalar un iPod).
- Después supe que Boundless tenía un podcast (no sabía yo lo que era), y me suscribí. Empezó a descargarse un episodio semanal en mi iPod.
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En un momento, todo se hizo claro. Fue un segundo en el que todo se detuvo para mí, y en ese segundo, 'escuché' (o entendí, o vi, o sentí todo de un golpe), lo que Dios quería decirme, en una voz no audible, pero comprensible en mi interior:
Las experiencias emocionales, esas epifanías privadas, no me suceden en largos períodos de tiempo. En ese mismo segundo, tuve que procesar las frases anteriores, más las imágenes que añadían muchos otros eventos en los que Su amor de papá se ha manifestado, y mis propias luchas mentales para rechazar esta idea:
- No hay coincidencias hijo, ni hay límites para lo lejos que puedo llegar para amarte y alcanzarte.
- Cuando crearon en Apple la tecnología del iPod, yo estaba pensando en ti.
- Cuando contrataron a estas personas para trabajar en estas transmisiones, estaba pensando en ti. Sabía que te haría falta formación y reparación.
- Cuando ellos se despiertan por la mañana, en Colorado, yo los animo para que lo hagan por ti. Los temas también son escogidos pensando en ti.
- Te regalaron un iPod porque yo sabía que lo ibas a necesitar.
- No tienes idea, no tienes idea de lo lejos he llegado en estos años, para amarte y formarte.
"¿Steve Jobs hizo pensó en esto como parte de tu amor por mí?"Pero finalmente me venció Su amor de papá, y pude entender que no tiene nada de malo sentirme el centro de su afecto, algo que antes no había experimentado. Yo soy su hijo, el que él más quiere, y nada más me importa.
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Esta revelación me hizo llorar en ese segundo. Como iba corriendo por una zona peligrosa y aún no había amanecido, no pude detenerme a llorar, pues era algo fuerte, incontrolable, a la manera de un niño pequeño, y no podía ver bien. Así que lloré perseguido e inundado por su amor paternal unos dos kilómetros (jeje, ahora estoy pensando en lo que la gente con la que me encontré habrá pensado de la escena). Cuando me pude tranquilizar, solo quedó una sensación tranquila y desconocida de que a partir de ese momento, mi vida no iba a ser la misma, y que vería todo, mi pasado, mi presente y mi futuro, como hijo suyo, su niño pequeño.
jueves, 24 de septiembre de 2009
Con seis centavos, habré vencido el miedo.
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Recuerdo cuando mi papá me dijo que no podía ganarme ni cinco centavos. Se refería a que yo no podría trabajar para obtenerlos. Y todo por una broma infantil mía mientras veíamos la TV.
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Eso me dolió muchísimo, a mis cinco años de edad. Salí de la sala, y me fui a hundir en un rincón de una cama, rojo de vergüenza. Esa es la misma sensación que he tenido cuando se trata de emprender negocios o proyectos nuevos como adulto... hundido en un rincón de la cama.
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En efecto, creí firmemente que nunca podría ganar ni cinco centavos por mí mismo, con mis talentos y para mi beneficio. Desde entonces lo acepté, e hice el pacto conmigo mismo, en mi inconsciente infantil, de que nunca podría estar frente a la gente -frente a un mercado, a un público objetivo- y ganar su dinero. De hecho, siempre he dependido de un patrón, y aunque he llegado a ganar bastante plata, siempre he dependido de lo seguro, de aquellas cosas que no incluyen mis riesgos. Siempre he dependido de las circunstancias para obtener un salario, pero no de mi iniciativa.
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Ahora, me confieso distinto. Me hago sensible a las necesidades de la gente, a las necesidades del mercado. Puedo obtener su dinero para el Reino, para construirme, y para mi estilo de vida. No le tengo más temor a los contratos financieros, a ser sorprendido en una falta financiera, ni a entregar cuentas por mis gastos.
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Sé que mi papá tenía gastos ocultos. Mi familia ha tenido gastos ocultos. Yo renuncio a esta práctica, y me subscribo a un nuevo y mejor pacto con Cristo y con su cruz, un pacto de transparencia y libertad. Me confieso alguien que rinde cuentas, que es emprendedor, y que vence sus miedos con respecto a las finanzas.
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Hoy quiero romper con eso, y ejecutar, mostrar la forma en la que puedo ganar dinero. ¡Con ganar más de cinco centavos, habré superado mi miedo! ¡Sé que puedo lograr mucho más que eso!
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Quiero que mi vida sea una aventura de nuevo. Quiero que mi ministerio sea una aventura de nuevo. Renuncio a ser un bohemio irresponsable, renuncio a la procrastinación con respecto a ldinero. No volveré a huirle a las responsabilidades del día, ni a los conflictos. Abrazaré mi carácter sólido, y haré uso de él.
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Rompo hoy con todos los pactos que hice con el enemigo a través de mis aciones. No estaré paralizado. Rompo el pacto que tenía con el enemigo, basado en una ley superior que me ampara. Hago un pacto con la cruz, con el Espíritu Santo, con la creatividad y la imaginación que me brindan. ¡Vivo en un pacto mejor, sujeto a mi nueva naturaleza, convicto en lo que Sus Palabras dicen de mí como administrador, como creativo, como emprendedor y como hijo!
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Media Maratón de la Ciudad ...y una dedicatoria especial
Este último domingo corrí la Media Maratón de la Ciudad, dos meses después de una carrera similar; reduje mi tiempo final en 12 minutos, y no estaba tan exhausto como la vez anterior. Sigo entrenando, y la próxima meta es otra media maratón, y luego una maratón completa..
Hubo muchas lecciones que aprender, pero la principal fue haberme demostrado una vez más que no estoy peleado con el deporte. Ahora quiero ser más práctico, menos místico y escribir que también me sirve para demostrarle a todos aquellos en mi infancia y en mi adolescencia, que no debí creer la mentira de ser poco masculino simplemente porque no me gustaba el mismo deporte que a todos. Ese fue un factor determinante en mi falta de identificación con el género masculino.
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Así que esta carrera, va dedicada a cada uno ellos, por nombre.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Estado actual: Escapando de la Auto-lesión
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Sin embargo, hace ya bastante tiempo sospechaba que luchaba contra la auto-lesión, descuidando o agrediendo mi cuerpo. Quería obviarlo pensando que no me corto, ni me golpeo, ni hago cosas parecidas, pero simplemente sé que me siento agresivo y descuidado con ciertas partes de mi cuerpo. Cuando encontré el botón que daba acceso a By His Wounds (Por Sus Heridas), me inscribí sin dudarlo. Sentí hacerlo.
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Así que estoy de nuevo, iniciando un proceso de cambio, y en los primeros tres días he aprendido ya bastante. Ser quebrantado e identificar que desde hace muchos años estoy enfadado con mi cuerpo, o contra quienes me hicieron daño física o mentalmente al respecto, y reconocer que Dios también es el motivo para cuidar el cuerpo que tengo, me han dado una perspectiva nueva.
viernes, 26 de junio de 2009
No puedo guardar ambas
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Y Dios me ha mostrado que no deseo sacar de mi corazón el rencor acumulado durante un par de décadas. ¿Cómo pretendo guardar entonces en esa misma bolsa que es el corazón, mi rencor y mi propia manera de hacer las cosas, y la Palabra de Dios? Debo decidir solo por una de ellas.
martes, 31 de marzo de 2009
la maldición de no ser guapo/ interesante como hombre
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Con ayuda, he logrado hacer un listado de (1) las heridas en mi personalidad que quedan de mi adolescencia, (2) las puertas que yo mismo abrí en esa época a través de mis pecados y faltas, y (3), los miedos que hoy enfrento al respecto. Podría desarrollar estos temas durante varios meses.
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Por ahora, me enfoco en los recuerdos de colegio, cuando de alguna manera, mis compañeros decidieron que yo era el menos guapo y el menos interesante como hombre en el salón. Fue a través de un 'concurso', y yo quedé en último lugar. Ese incidente había quedado oculto en mi mente, pero ahora comprendo que fue determinante en mi vida. En momentos así se aseguró la mentira de que yo no podría ser un hombre verdadero, que nunca sería atractivo a una mujer... y que era homosexual.
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Me he expuesto a la sanidad de Dios, y en oración, he usado las armas y herramientas de las que dispongo para ser libre de esto. Ahora noto que estoy mucho más dispuesto a reconocerme atractivo, y a creerle a la gente cuando me lo menciona. El proceso continúa, pero estas realidades me han ayudado a sanar:
- Me permito enojarme por eso, pues en su momento no lo hice. No tenían el derecho de clasificarme así, y mi reacción adecuada debió ser de repudio. No de calma y perdón, sino enojo válido contra un ataque y un abuso de esa clase.
- Yo no necesitaba burlas en ese tiempo, sino que necesitaba muchos cuidados. No lo digo para buscar compasión, sino porque fue un año difícil: Me escapé de casa, y murió mi papá luego de una larguísima adicción. Reconocer mis necesidades trae validez a mis sentimientos.
- Le quito el poder a esa gente. Entonces les concedí que me hicieran de menos, pensando que eran superiores a mí. Hoy que veo en retrospectiva, reconozco que pude haber hecho sentir mi valía, y que no tienen la autoridad moral, relacional o espiritual para asignarme una identidad.
- Identifico que para entonces, teniendo esa edad, si era un muchacho interesante. Había vivido excelentes experiencias de vida y mis ideas y conversación valían la pena; sin embargo, no tuve la validación en casa para saberlo. Pero esa es otra historia.
- Trabajo ahora en afirmar a través de la Palabra de Dios, mi nueva identidad. Reconozco los rasgos de personalidad que me gustan, lo mucho que he cambiado, y lo atractivo que soy -todo concedido por el Espíritu Santo.
- Hablo expresamente para mí mismo, las palabras y bendiciones opuestas a lo que recibí por esa herida. Procuro que sea un hábito frecuente, para que mi alma lo internalice pronto.
- Me esfuerzo cada día por mi apariencia personal y por hacer ejercicio, pero me esfuerzo más por construir mi interior, y por lograr paz interna. Sé que los rasgos de carácter que Dios valora tienen prioridad sobre cualquier apariencia o criterio externo corporal.
Lee una segunda parte a esta entrada, en este enlace.Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios.
1 Pedro 3:3-4 NVI
viernes, 6 de marzo de 2009
¡se ven tan (remotamente) jóvenes!
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Cierta vez encontré a un grupo de 'adultos' en uno de los locales de la universidad, y luego me enteré que eran mis compañeros de sección y curso. Estos incidentes evidencian el daño que mi mente tenía, al percibirme como eternamente infantil, incompleto para ser un adulto. Ahora estoy consciente de que era un niño que se negaba a crecer, hasta que estuviera reparado el daño por el abuso. Hasta hace pocos años todavía veía a los estudiantes de diversificado del colegio donde trabajaba, como mayores que yo, como lo que yo podría llegar a ser.
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Este sábado vi a los estudiantes de primer ingreso, y me di cuenta de que son unos niños. Es una edad remota, algo que ya me parece lejano. Y esa percepción me hace ver a mi interior, y recordar que ahora me percibo también como hombre adulto. En verdad es una gran diferencia verme al espejo y saberme 'ese hombre', en lugar de 'ese niño'. Soy ahora un hombre que no espera ser algo, sino que ya está siendo parte de lo que esperaba ser.
jueves, 19 de febrero de 2009
tratar de dormir ahogando la culpa (¿valgo por lo que hago?)
Apenas vine a esta ciudad, me fui a dormir. Eran las 11 a.m., pero yo tenía sueño, desvelo y algo de hartazgo. No recuerdo la última vez que hice una siesta entre semana, en la mañana. Han de haber pasado años, quizás desde la infancia, sin que yo descansara así.
Me dormí casi inmediatamente, pero me despertaba cada 15 minutos, cargado de culpabilidad por estar descansando, y necesitaba obligarme a mí mismo a librarme de esa sensación.
Solo me desperté cuando era hora de almorzar. Luego me volví a dormir, casi hasta la hora de la cena. Luego me volví a dormir hasta el día siguiente.
Al analizar este episodio, me doy cuenta de que aún lucho contra algo que se ha eliminado poco a poco de mi vida: la fortaleza del valor personal por el desempeño. Esto es, valgo por todo lo que hago; mientras mas hago, más valgo. Habiendo redescubierto esto, puedo explicarme por qué me cuesta tanto dormir, e identifico algunas heridas de infancia y juventud en las que aprendí que el descanso era malo.
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Mi abuela [a quien amo mucho] se negaba a descansar, y sé que en su lecho de muerte lo lamentó. Sus hijos aprendieron a hacer lo mismo, y enfrentaron el luto por la muerte de un cónyuge, los problemas matrimoniales y muchas cargas en la vida... "ocupándose en algo". En mi casa sucedía lo mismo, y ahora reconozco patrones nocivos, como cuando mi mamá empezaba a hacer tareas en la casa... justo cuando yo empezaba una siesta. Incluso un autor que leí identificaba la "imposición de vergüenza a través de hacer oficio". En mi opinión, esta es otra forma de abuso emocional.
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No todo es malo. Durante los últimos años he aprendido poco a poco a no sentirme culpable si me canso, y a dejar que otros -especialmente en casa- se quiebren y desgasten si así lo desean, pero no me cargo cuando esto sucede. Reconozco incluso que muchas veces, para descanar un poco, recurría a la auto-satisfacción para hallar calma y desahogo.
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Todos estos detalles sirven para desarrollar una estrategia de batalla, y para orar específicamente para la destrucción de esta fortaleza. Y estoy seguro de que en los próximos días, podré juntar todas estas anécdotas en un todo, y avanzar en mi libertad.
viernes, 13 de febrero de 2009
un golpe del pasado
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Cuando vi a este hombre, hice mi mejor esfuerzo por evadirlo, lo cual fue imposible dado a que estábamos en el mismo pasillo del almacén (y me dijo mi nombre completo, indicador de que me reconocía al 100%). No sé si alguna vez podría explicar el miedo y la ansiedad que sentí; la actitud de competencia y ataque que se mezclaron en todo. Basta decir que me corté dos dedos (no recuerdo con qué) y que torcí la llave de mi carro con las manos. No creo que yo haya hecho un gran escándalo, simplemente fue la auto-agresión fuera de control, pero a la vez callada que no experimentaba hace mucho tiempo.
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No estoy tan seguro de lo que este episodio significa en mi vida. Sólo sé que trajo a mi recuerdos de competencia, de humillación y de envidia. Y no solamente eso, pues una de las partes más difíciles en mi vida ha sido el reconocer que yo no era siempre la víctima, sino que encontré la forma de agredir a otros en una forma torcida y perversa (especialmente buscando rendir el máximo en una actividad, hasta hacer de mi rival un definitivo segundo lugar). Ahora entiendo que este amigo también sufrió lo suyo al verse desplazado; también sospecho que ciertos eventos de su vida tienen que ver con lo que yo causé, y que de no haber estado viviendo yo circunstancias tan adversas, él y yo podríamos haber sido excelentes amigos y mantener la amistad hasta hoy. Quiero ceder a la tentación de pensar 'esto es cosa de niños, y debe quedar atrás', pero sé que sería otra forma de escapismo.
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Quisiera terminar esta entrada con una nota en la que identifico la restauración y la victoria obtenidas, y contando que ahora exhibo mejores patrones de conducta. Pero no es así. Han habido muchos cambios, pero esta etapa de mi vida necesita sanidad aún. Cuando esto sucede y escribo entradas como esta, sé siempre que es la primera parte de una cadena en la que veré como Dios extirpará esta invasión en mí.
lunes, 19 de enero de 2009
siento que mi papá me va a golpear
miércoles, 14 de enero de 2009
Secretos familiares: Primera crisis mayor del año
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Yo tengo mi propia historia de escape de una vida de abuso en casa, una vida que duró varios años hasta que murió el perpetrador, como consecuencia de haber consumido durante tantos años sustancias adictivas (drogas, es una palabra que queda corta... eso lo explicaré en otra ocasión). En este blog registro en cada entrada, los pasajes importantes de mi restauración, para inspirar a otros, para mostrar como Dios se ha convertido en el padre que no tuve, para recordar cada regalo que he recibido para recuperarme.
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Pero reconocer que no fui el único que sufrió en casa, ha sido esta semana un dolor muy profundo; una sensación asfixiante y bloqueadora de cualquier otro pensamiento. Dos miembros de mi familia han encontrado su propio rescate en Dios, su escape del abuso y las conductas sexuales nocivas, y han escrito también su testimonio, en gratitud por haber salido adelante. Tales historias llegaron a mis manos... y con leer un par de líneas se abrió una brecha, una conexión en mí hacia el pasado infantil roto, el consumo de drogas, los ambientes abusivos y controladores, y todo el tiempo que consideré perdido en mi vida.
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Todas las emociones se aglutinaron en mi garganta y mi mente trató de callarlas ferozmente, como en otras ocasiones. Reconozco que no solía ser un hombre que llorara frente a una crisis así; lo hubiera empujado de nuevo al fondo de mi memoria, y mostrado la actitud más 'madura', 'recia', 'dura' de la que fuera capaz. Ahora sentí en mi interior todos los sentimientos contenidos: la inutilidad de no haber podido hacer nada, las dudas acerca de mi culpa, el lamento por los años perdidos, el dolor de saber que alguien a quien amo ha sufrido tan cruelmente y por años (décadas incluso). Siempre supe estos incidentes; son las cosas que suceden en una casa y no se hablan nunca.
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Sin embargo ahora mi vida es distinta. Cuento con amigos, y pastores que entienden mejor, con quienes pude sacar fuera esto. Sus consejos me animaron a llorarlo (tal vez por primera vez), a no perder a Dios de vista mientras duela, a entender que Dios estaba propiciando este momento para sanar, y que mi dolor y terror se han convertido en camino de ayuda para otros. Mi pastor me ha dejado como 'tarea' hablar abiertamente acerca de esta situación con mi familia, para desterrar al secreto familiar para siempre. Es algo que ya no tiene poder en nuestras vidas.
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No entiendo por completo todo lo que esta restauración significa. Pero sé que ahora estoy calificado para el trabajo al que me dedico, ayudar a víctimas del abuso, y guiar a otros fuera del pecado sexual. Dios me ha permitido salir adelante. Recupero mi hombría, el valor de vivir, la calma de mis emociones. Tengo a la iglesia, el cuerpo de Cristo, que no es espanta por mi historia. El temor y el odio han disminuido exponencialmente, más de lo que yo hubiera imaginado. Me reconcilio poco a poco conmigo mismo y con mi pasado, sé que puedo convertirme en un buen padre, un excelente esposo y romper con la tradición de los hombres en mi familia. Entiendo a los hombres que lamentan que esto haya pasado en sus vidas. Tengo fuerza, la garra suficiente para salir a pelear por mi libertad y la de otros. Sé que soy sexualmente sano para honrar y satisfacer en una vida matrimonial, y que ésto también es gloria de Dios.
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Una de estas historias que leí, terminaba:
Agradezco a mi hermano, su ejemplo me inspiró para ser libre...Whew. Ya he llegado al punto de reconocer que si tuve que conocer el dolor para terminar con el sufrimiento en silencio de otros, y especialmente para que mi familia fuera libre... entonces TODO valió la pena. Lo digo con sumo convencimiento.
viernes, 21 de noviembre de 2008
5 entradas/artículos para digerir lentamente
domingo, 2 de noviembre de 2008
En la Cornisa - Pablo Olivares
Hace unos meses vi en la iglesia este vídeo, y la semana pasada lo vi publicado en el blog de Sakis.
Hay muchos conceptos que se reflejan acá, se parece mucho al trailer de mi vida. Cuando lo vi la primera vez no estaba emocionalmente listo para las imágenes... sin embargo para mí siempre Dios ha sido el Dios de las Segundas Oportunidades.
Hubo alguna vez en la que pensé que reparar esos flashbacks nunca sería posible. Sin embargo, Dios se ha mostrado fiel como un Padre para mí, ha puesto en mi camino a hombres que han transmitido a mi vida la paternidad ausente, y me ha dejado apoyarme en su brazo fuerte para dejar un día a la vez las experiencias difíciles que tuve que pasar mientras crecía.
martes, 20 de noviembre de 2007
Abuso espiritual
- Asignar responsabilidades. Sí, sí fue responsabilidad del abusador y no la mía. No fue mi culpa, no lo busqué, no me lo merecía. El abusador es quien enfrentará ante Dios su carga, y no yo.
- No soy víctima ni soy victimario. No repito el abuso espiritual, ni me quedaré lamentando lo sucedido.
- Vivo en perdón. Me decepcionaba porque perdonaba una vez y a los días seguía sintiendo ira y disgusto. Ahora sé que el perdón es una decisión consciente diaria, y que en la medida en que perdono cada día, soy libre y Dios me muestra el camino de la recuperación.
- Soy espiritualmente más fuerte. Aunque éste inciso no es un cambio espontáneo consecuente al mensaje que escuché, noto que ahora es difícil que alguien me haga sentir culpable o avergonzado por mi pasado. La relación que se ha solidificado con Dios parece blindarse ante los ataques de un abusador.
¿Culpable yo? ¿Debo hacer lo que dices solo para que no reveles mi pecado? ¡Pero si para eso está el blog en el que escribo, para que todos se enteren de lo libre que Cristo me hace cada día!