lunes, 30 de noviembre de 2009

Mi primer fuego de campamento


La semana pasada estuve de campamento, y aunque ya son varios años en los que he regresado al mismo lugar, admito que no sabía encender una fogata. Es decir, un fuego eficiente, que ardiera rápido y durara varias horas.
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En el momento en el que me tocó prender un fuego (para 30 niños y sus consejeros), me sentí inapropiado. Es una de esas carencias que uno siente que lo hacen menos hombre que los demás hombres, que es una habilidad muy masculina que uno no aprendió por estar aprendiendo otras habilidades más competitivas pero más... ambiguas, ejem... y también uno sabe que fue algo que otros papás les enseñaron a sus hijos.
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Pero justo antes de exponerme al fracaso con la leña frente a tanta gente, apareció detrás de mí el director del campamento. Como es usual, con su estilo algo áspero y paternal, me dijo "A ver, te voy a dar una lección acerca de encender una fogata".
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Procedió a derribar el intento de apilar leña que yo había hecho en la chimenea, y me mostró como usar un cuchillo para hacer astillas, como hacer una base y por donde entra la fuerza de succión en una hoguera. El fuego encendió en pocos minutos, durante los cuales primero yo estaba furioso por tener que soportar a alguien que evidenciara mi carencia... pero poco a poco muy agradecido por los hombres que están en mi vida y que me enseñan destrezas como si fuera su hijo. Total, este hombre no tenía que haber intervenido si no hubiese querido, y me hubiera dejado esta ausencia, no solo en ese momento, sino para siempre.
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Dos días después fue mi turno para encender la fogata principal, la de consagración y despedida. Ehm, honestamente me lucí con mi recién adquirida destreza (como si hubiera encendido fuegos antes de aprender a hablar), con algunos amigos presentes. Entre aquellos que ya sabían hacerlo, vi la mirada de sentido de pertenencia y aprobación entre hombres, que rara vez se expresa verbalmente. Fue uno de esos momentos de nueva adolescencia que se atesoran con agradecimiento.

3 comentarios:

HECTOR dijo...

mu bien!!! es algo + para este momento!!!!

Eduardo dijo...

wow y mas wow, ser corregido no nos gusta por evidenciar nuestra carencia.. mm y hay gente tan cruel, porque no es exageracion, que no solo no te ayuda sino te abre mas la herida.
al menos miro aca una necesidad en mi. como primer paso..

Anónimo dijo...

bien amigo por ti yo les comparto que ahora ya tengo un grupo de amigos que me acepta y que esta cerca de mi.. me dice mis errores y mis aciertos pero todo bien.. me siento parte de un grupo de mi mismo genero y con las mismas dificultades que yo....aun en ciertas cosas me siento inferior pero ya puedo compartir con ellos y poco a poco sentirme a su altura de vida es una experiencia nueva para mi.. el tener verdaderos amigos del mismo genero y sentirme comodo y identificado... eso va disminuyendo mi ansiendad y dejando atras mi vida pasada.. se ve un nuevo orizonte en mi vida
gracias