Mostrando entradas con la etiqueta fantasías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fantasías. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de septiembre de 2011

Hoy no escaparé de mi vida

Fue una noche de esas con sueños sexuales, que preceden un despertar incómodo. Que mal rato es empezar a luchar con la tentación antes de abrir los ojos.

Pero las ideas que escribí en la entrada del día de ayer, me sirvieron mucho. En lugar de abandonarme a ese trance para evitar las responsabilidades del día, puse mi esfuerzo en regresar a la realidad.
«Yo no soy el que está en esas fantasías, yo estoy aquí afuera, en mi casa, y espero un día cargado, pero un gran día. Esas fantasías sólo son escapes, y no puedo desear el pecado que produce muerte y separación.
«No me engancharé en el ritual de la adicción sexual, voy a despertar bien a mi vida real, para ver a mi familia y empezar el día. Hoy no será el día en el que me escape de mi vida.»
Como complemento, durante esta mañana contacté a mis compañeros de responsabilidad para que pedir su apoyo en mantener esta resolución de santidad.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Misteriosos Mapas Cerebrales y Pornografía, parte 1

Estoy desarrollando materiales acerca de cómo recablear el cerebro dañado por la pornografía. Hasta ahora mi aprendizaje eran sólo varias piezas sin conexión, hasta ayer que encontré una clave sobre la que quiero escribir hoy, algo que une todo el acertijo.

Desde hace un tiempo me ha intrigado por qué el cerebro desarrolla fantasías sexuales y preferencias tan distintas entre cada individuo. ¿Por qué algunos adictos sexuales son atraídos por imágenes de tortura, porque algunos desarrollan fetichismos, y otros son excitados por rasgos físicos tan específicos como el color de piel?

Según algunos investigadores, la respuesta está en la primera experiencia sexual, el primer acelerón de dopamina que acompaña a un orgasmo en un niño o adolescente, que queda para siempre grabado en el cerebro como una alerta que el cerebro lee para prepararse para la reproducción sexual.

Así por ejemplo, experiencias dolorosas sexuales (como algún placer experimentado durante una circuncisión, o un doloroso abuso sexual), liga permanentemente los gustos de ese hombre con el sadomasoquismo; quienes experimentaron un primer orgasmo al ver una imagen pornográfica con características de raza afroamericanas, se sentirán siempre atraídos hacia el mismo tipo de persona. Tal asociación continúa durante todo el consumo de pornografía de un hombre, reforzando cada vez más esos enlaces químicos de dopamina que marcan las preferencias sexuales de cada quien.

jueves, 16 de junio de 2011

Trabajando más en matar fantasías: Vestirse o desvestirse

Estoy convencido de que hay que "hacer las tareas", sudar un poco con trabajo para cambiar la mente sexualizada que tiende a la homosexualidad. Es parte de lo que llamamos intencionalidad.

La vez anterior escribí acerca de cómo estoy enfrentando los recuerdos de mis gustos por cierta pornografía. Ahora me veo en la necesidad de enfrentar las fantasías que guardo, que me han acompañado por años. No puedo seguir así, si es que quiero moverme a un mejor nivel en mi mente y en mi espíritu.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Me intriga por qué guardo imágenes pornográficas tan antiguas en mi mente

Esta semana me he hecho la pregunta, "¿Qué tengo que hacer para eliminar definitivamente las imágenes pornográficas que almacena mi mente?"

Durante algunos días, me he detenido a pensar, que las tentaciones que experimento actualmente no resultan de lo que he visto, conversado o hecho esta semana, sino que datan de hace años. Haciendo números, unas de estas fantasías se generaron hace dieciocho años, otras hace veinticinco, otras hace diez. Y quisiera que hubiera una serie de pasos para eliminarlas, para que no me estorben más. Pero no sé cómo.

Lo que puedo empezar, es a ser específico en confesarlas, y es más fácil para mí ordenarlas aquí, antes de acudir a alguien a contarle.

Admito conmigo mismo que tenía un crush con ciertos actores de la televisión, los de esas series juveniles; tal vez era admiración pero definitivamente durante mi adolescencia, se hizo algo erótico. A veces soy tentado a buscar fotos de esos mismos actores. Es algo cursi, porque eso fue en los ochentas y noventas y ahora se ven tan anticuados, en ropa que ahora sería un crimen vestir. Pero me sucede.

Es lo mismo con ciertas películas de acción de esas décadas, tienen algo de homoerótico, no sé por qué no era tan obvio entonces, y acciones como buscar el póster oficial o fotogramas de una de esas películas me distorsionan. Gracias a Dios que se han hecho viejos, eso ha ayudado mucho, jajja.

Creo que alrededor de esas películas, y por mis propios complejos acerca de mi físico, me empezaron a atraer los fisicoculturistas. Eso imagino fue el germen para sentirme atraído luego por actores pornográficos.

Sé que puedo estar cayendo en lo chocante al escribir esto, pero es el núcleo de la tentación que experimento. Realmente pareciera una devoción, una adicción por actores específicos. Sé que aquí está la raíz de muchas cosas, pues son los pensamientos que me interrumpen a veces, esas ganas de ver a determinada persona, y es esto lo que necesito contarle a mis compañeros de responsabilidad, mientras más específico mejor, pues esa confesión es lo que da forma a los límites que necesito fortalecer.

De la misma manera, las primeras páginas pornográficas que vi marcaron mis preferencias de una manera profunda. Mi pastor suele decir que la primera experiencia pornográfica tiene el efecto de una quemadura en el cerebro. Sé que si le confieso a alguien personalmente acerca de estas primeras ocasiones, avanzaré en borrar todo esto de mi mente.

Durante los primeros años de mis veintes, cuando tuve libre acceso al Internet, pasaba mucho tiempo con esa hambre de ver más pornografía, buscando nuevas experiencias. Identifico ahora que hay ciertas actividades sexuales que quise probar, intereses desviados que la pornografía desarrolló en mi, cosas con las que empecé a fantasear, y estas son las tentaciones que ahora también interrumpen mi mente y mi paz.

Ahora dedicaré tiempo a tomar valor para contarle esto a alguien -en más detalle incluso- y a buscar, a pedir ayuda a Dios mismo, como el Padre fiel que es, para saber cómo proceder luego.