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jueves, 29 de septiembre de 2011

Nuestro intento de conectarnos con Dios a través del sexo

Una duda que he guardado, es cómo se compara el placer del pecado sexual con el placer de la presencia de Dios. Yo mismo nunca logro comprarme de que sean similares - la comparación se siente sucia y extraña, y no tiene sentido. Por eso, evito dar un consejo como "puedes satisfacer todas tus necesidades en Dios, incluyendo las necesidades sexuales."

Sin embargo, preparando una prédica encontré en un libro de Craig Nakken una descripción de cómo el trance que provoca el pecado sexual, intenta sustituir a la presencia de Dios.

Es útil comprender que ese estado de intoxicación -el estado de ánimo que viene con el ritual adictivo- es similar a un estado de trance, un estado de flotar, fantasear y separarse del mundo; se puede vivir en dos mundos a la vez, flotando entre el mundo de la adicción y el mundo real sin que otros se den cuenta. Especialmente cuando se trata de un orgasmo, el trance le permite a uno separarse del dolor, la culpa y la vergüenza que sufre, de manera que la posibilidad de repetirlo se vuelve muy atractiva.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Misteriosos Mapas Cerebrales y Pornografía, parte 1

Estoy desarrollando materiales acerca de cómo recablear el cerebro dañado por la pornografía. Hasta ahora mi aprendizaje eran sólo varias piezas sin conexión, hasta ayer que encontré una clave sobre la que quiero escribir hoy, algo que une todo el acertijo.

Desde hace un tiempo me ha intrigado por qué el cerebro desarrolla fantasías sexuales y preferencias tan distintas entre cada individuo. ¿Por qué algunos adictos sexuales son atraídos por imágenes de tortura, porque algunos desarrollan fetichismos, y otros son excitados por rasgos físicos tan específicos como el color de piel?

Según algunos investigadores, la respuesta está en la primera experiencia sexual, el primer acelerón de dopamina que acompaña a un orgasmo en un niño o adolescente, que queda para siempre grabado en el cerebro como una alerta que el cerebro lee para prepararse para la reproducción sexual.

Así por ejemplo, experiencias dolorosas sexuales (como algún placer experimentado durante una circuncisión, o un doloroso abuso sexual), liga permanentemente los gustos de ese hombre con el sadomasoquismo; quienes experimentaron un primer orgasmo al ver una imagen pornográfica con características de raza afroamericanas, se sentirán siempre atraídos hacia el mismo tipo de persona. Tal asociación continúa durante todo el consumo de pornografía de un hombre, reforzando cada vez más esos enlaces químicos de dopamina que marcan las preferencias sexuales de cada quien.

viernes, 2 de septiembre de 2011

No se solicitan reencuentros familiares, gracias.

En mi equipo de corredores hay un hombre mayor, que vagamente reconocí cuando me integré a ellos. En distintas carreras que compartimos, conocí a su familia, que también me resultaba conocida; fue precisamente en una media maratón en el año pasado, que mi mamá los identificó como parte de la familia de mi papá - aunque lo comentamos solo entre nosotros y sin ubicar exactamente que parentesco tenemos. A partir de entonces, hubo varios momentos extraños entre mi familia y la suya, de "¿Te conozco de alguna parte? No, para nada, no lo creo."

Yo estaba bien así, he vivido ya muchos años tranquilo sin lazos con la familia paterna. Cortar contacto con ellos fue una de mis maneras de terminar con un legado de historias repetidas de violencia familiar, evitar a mi abuelo -una persona especialmente abusiva, y en general, permanecer libre de tensión innecesaria. Si no hay cariño familiar, tampoco tendría una pelea constante con ellos. Así que nos aislamos, y nos acostumbramos a ser una familia nuclear, nosotros cuatro, sin una famlia extendida.

Por eso, mi plan era ser amigo de este hombre en el equipo, pero nunca, nunca comentar nada acerca de la posibilidad de que fuésemos familiares.

domingo, 26 de diciembre de 2010

¿Quién diría? Parte 2

Hace unas semanas salí en un viaje corto al país vecino, con un amigo.

Esa semana se caracterizó por que ninguno de mis planes se hizo realidad. Tal vez ya has leído que una de las cosas que me alteran de la peor manera es que de imprevisto cambien mis planes, eso altera mi necesidad de control y confianza.

Pues esa semana tenía planificado trabajar largamente en edición y redacción, pero resulté en el país vecino, en la playa, en un convivio navideño de una oficina que no era la mía.

Lo acepto, la playa fue un lujo inesperado. Pero compartirla con gente, ehm, que no son del tipo que escogería por compañía, y sin posibilidades de decidir ni por actividades ni comida, es para mí la receta de un berrinche, es como presionar los botones necesarios para tener mi peor versión de rebeldía pasiva (ya saben, ponerse los audífonos del iPod para evadir una conversación, sacar temas de conversación en los que otros se sientan incompetentes, etc.).

La ansiedad se acumuló más cuando vi que el paseo incluía el consabido y popular partido de futbol, en el que mi participación sería humillante, supe que estaba en el peor caso reciente de ser pez en el agua.

Pero por alguna razón sé que ya no puedo ser como antes era. No miento, la guerra interna fue dura, pero me propuse ser lo mejor que podía ser.

Fue un partido de fut en la playa divertido, de hecho me califico como bueno en eso (sospecho que he desarrollado mejor coordinación y soy más rápido), pero la sensación de paz interna y de no necesitar aprobación casi podía escucharse en mi interior durante todo el día.

Al final de la tarde en un descanso en una hamaca, entendí que así fue todo mi año: estar en lugares donde no quería estar, con gente que no escojo, lejos de mi vida bajo control - ni siquiera en control de este proceso de restauración. Cada vez más lejos.

Pero estuve en 2010 en lugares maravillosos e inesperados, en sentido geográfico, y en viajes a lo que desconocía en mi interior. De todas maneras, cuando pierdo el control, resulto en una hamaca bajo el sol frente a la playa.

Y cómo diría el amigo con el que viajé, la imagen de verme disfrutar cuando juego en un partido de fut, es una imagen que pocos de los míos habrán visto, relajado, en equipo, contento.

¿Quién diría?

lunes, 20 de diciembre de 2010

Limpiando los recuerdos pornográficos: Sustituir términos sexuales por verdades bíblicas

Fui con mi compañero de responsabilidad a contarle acerca de las imágenes pornográficas que estaba guardando y por qué. Sigo agradecido por la calma con que él me escucha cuando empiezo relatos con frases como "Necesito sacar de mi mente y contarte el momento en que de niño empezaron a gustarme los hombres, y los actores que me atraían".

Es una gran ayuda para superar la vergüenza de confesar mis luchas, la calma que mi amigo muestra cuando yo hablo, porque hablar estas cosas es de los momentos que más me liberan y me fortalecen, pero también los que más me humillan.

Y mientras él me escucha también me ayuda a poner en orden mis pensamientos y mis emociones, y me enseña algunas destrezas que él ha aprendido para neutralizar los recuerdos que guarda.

En resumen, podemos decir que lucho contra palabras, pues cada tentación sexual en mi mente se resumen en eso, palabras que puedo buscar en Google, con palabras que significan URLs de websites, o palabras que definen actividades sexuales, o que me recuerdan a personas.

Por eso, mi amigo me invita a pensar qué dice mi Biblia, que diría Dios acerca de esas palabras, y eso es algo que puedo buscar en algún software o en mi concordancia. Puedo encontrar y apartar esos versos bíblicos y traerlos a mi mente intencionalmente cuando los términos sexuales también vengan como recuerdos.

Creo que puedo con la tarea.

No es necesario que escriba aquí la palabra que más me tienta ahora, pero puedo explicar que hay un apellido de un actor porno que es una palabra inofensiva, pero que al atravesarse en mi lectura, me causa el deseo de buscar material homosexual, un apellido que significa ansiedad, aceleración, desorden, violencia. Mi mente hace las asociaciones sexuales, y encima me aplasta recordándome antiguos complejos acerca de mi cuerpo- todo como resultado de un sólo término.

Al dar un vistazo a mi concordancia, encuentro que la misma palabra, el mismo concepto es usado en la Biblia en muchas formas, y me impacta que se usa en el siguiente versículo,

Que la belleza de ustedes no sea meramente externa, que consiste en adornos elaborados tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien el adorno interno, la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible que no está ansioso ni revuelto. Esta sí que tiene mucho valor delante de Dios. 1 PEDRO 3:3-4 AMP

¡Es exactamente lo que mi corazón necesitaba! Hoy mismo he luchado contra la tentación sexual, atraído por esta palabra y todo lo que conlleva, y luchando contra las comparaciones de mi propio cuerpo con ese actor. Pero ahora tengo la capacidad de traer a mi mente la verdad, lo que mi Biblia dice, y ahora puedo sustituir este concepto pornográfico con una confesión bíblica,

Señor, hoy escojo dejar estos recuerdos que me ataron hace más de cinco años, veo con asombro como mi mente absorbió términos sexuales, y cómo nunca busqué en Tu palabra consuelo y verdad. Te pido perdón por haber aceptado esas falsedades, por haber aceptado que alguien es superior físicamente a mí, y hoy escojo pensar una y otra vez en 1 Pedro 3:3-4, en cómo me enseñas que dos mentiras que acepté, son cubiertas por tu gracia. Tú no quieres esta aflicción en mi vida, ni esta ansiedad, ni quieres que me afane por no ser el cuerpo irreal que no soy, y no tengo que buscar imágenes sexuales para hallar respuestas. Tú Dios, quieres de mí una vida en calma, apacible, estable, que es lo que me hace un hombre completo, un hombre atractivo ante ti. Tú Dios, quieres que yo deje el desprecio hacia mi propio cuerpo que trae la pornografía. Gracias por enseñarme esta verdad, por darme Tu Palabra para meditar, palabras tan específicas con las que puedo luchar contra la tentación, por darme esta salida. Amén."

Una lucha a la vez. Hay más ideas que necesito exterminar, pero ahora, esta será mi enfoque.