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lunes, 26 de septiembre de 2011

Criando niños para pelear en jaulas


La mejor manera de enseñar a un niño a ser hombre, es encerrarlo en una jaula para que pelee contra otro niño sin protección corporal, dentro de un bar mientras los adultos aplauden.

Esto no es conducta deportiva, ni enseñar sana competencia, ni es masculino. Esto es fronterizo con el abuso, contrario a la naturaleza infantil, y más cercano a la animalidad. El peor momento, cuando uno de los niños se pone a llorar.

Hay tanto que comentar, sobre crianza, sobre identidad, sobre el valor de cada etapa de desarrollo... pero no sé por donde empezar...

viernes, 2 de septiembre de 2011

No se solicitan reencuentros familiares, gracias.

En mi equipo de corredores hay un hombre mayor, que vagamente reconocí cuando me integré a ellos. En distintas carreras que compartimos, conocí a su familia, que también me resultaba conocida; fue precisamente en una media maratón en el año pasado, que mi mamá los identificó como parte de la familia de mi papá - aunque lo comentamos solo entre nosotros y sin ubicar exactamente que parentesco tenemos. A partir de entonces, hubo varios momentos extraños entre mi familia y la suya, de "¿Te conozco de alguna parte? No, para nada, no lo creo."

Yo estaba bien así, he vivido ya muchos años tranquilo sin lazos con la familia paterna. Cortar contacto con ellos fue una de mis maneras de terminar con un legado de historias repetidas de violencia familiar, evitar a mi abuelo -una persona especialmente abusiva, y en general, permanecer libre de tensión innecesaria. Si no hay cariño familiar, tampoco tendría una pelea constante con ellos. Así que nos aislamos, y nos acostumbramos a ser una familia nuclear, nosotros cuatro, sin una famlia extendida.

Por eso, mi plan era ser amigo de este hombre en el equipo, pero nunca, nunca comentar nada acerca de la posibilidad de que fuésemos familiares.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Carta abierta: El simplismo religioso al criticar al homosexual

La semana pasada me vi involucrado en tres incidentes en los que fue evidente nuestra deficiencia como Iglesia para lidiar con el cristiano que lucha con el pecado sexual. Uno de ellos fue de un amigo que esperaba nuestra postura oficial como ministerio acerca de varios aspectos de la atracción homosexual.

Omitiendo nombres y modificando algunas palabras, comparto primero el mensaje original, y mi respuesta después. En resumen, es un llamado que hago al entendimiento de la complejidad del asunto, y de misericordia para el que sufre contra ello. Aprecio tus comentarios al final.

Fijate que tengo una pregunta.

Ultimamente se ha visto un incremento en la gente que se declara homosexual, lesbiana, etc...

Y veo como los medios celebran la "honestidad" de estas personas... Ahora el asunto es que postura tomamos nosotros como cristianos, como ministerio, ya que de mi parte seria crítico con esto, aunque sé qur ser crítico no necesariamente va a ayudar, talvez solo les haría mas publicidad. Bueno pero tambien esta el asunto de que no quiero ser ofensivo con los miembros del ministerio que estuvieron en este pecado.

Ya me sucedió que chateando con uno de ellos, me comentó como aun sentía atracción por hombres.. yo le contesté que esto es contra naturaleza... se me armó un lío pues me empezó a decir que me falta mucho por aprender, etc..

Esta persona me contó q no es que se esté dejando llevar por esta atracción pero si siente la misma... y es una lucha que vive continuamente.

Ahora yo entiendo que a los hombres nos excite una mujer.. y que no dejar que ésto llegue a más es parte de la renovacion que hemos vivido.

(No se si esté usando mal la palabra excitación para lo que estoy tratando de hablar... ) Para resumir.. ¿como podemos dejar de ser pasivos con la adulación a los gays que se vive en la sociedad?

¡¡Gracias vos y adelante con Cristo!!

¡Saludos!

Pues respondiendo a la invitación para comentarte nuestra opinión como ministerio, te escribo.

Primero, no, no estamos de acuerdo con celebrar, ni aprobar a las celebridades o a las personas que se declaran homosexuales en los medios.

Pero no estamos de acuerdo con criticar. Verás, la homosexualidad es un asunto extremadamente, increíblemente complejo. A este pecado lo preceden años de desvalidación paternal, recuerdos vacíos, generalmente abuso sexual, trauma en la infancia o adolescencia (como muerte de un familiar o accidentes), disfuncionalidad familiar (incluyendo violencia, incesto o negligencia) y rechazo social (por mucho que los medios celebren la homosexualidad, ser gay sigue siendo un estigma).

Realmente el clasificar la homosexualidad algo como natural o no-natural es simplista y en mi opinión, parecemos ignorantes como cristianos cuando nos pronunciamos acerca de temas delicados con un simple LIKE o DISLIKE. Como mentores necesitamos una mente holística, eso quiere decir, una mente capaz de abarcar muchos factores, muchas situaciones al mismo tiempo, una mente que trate de entender todos los componentes de un problema, que halle soluciones, y no una mente reactiva, que diga me gusta, o no me gusta cuando encuentra una situación desconocida.

Yo acabo de ver un debate en el programa de Anderson Cooper acerca de los recientes suicidios de adolescentes por ser hostigados por ser gay. La que peor se vio fue la representante de Enfoque a la Familia, porque tenía una visión extremadamente limitada del tema, hasta vergüenza me dio y entendí por qué vamos perdiendo terreno como Iglesia. Este tema se discute en los medios en USA, donde expertos hacen propuestas acerca del papel de la Iglesia cristiana, del diseño de políticas por el gobierno, desde la psicología infantil, etc., y este es un mundo en el que el cristiano que no tiene propuestas concretas, se queda marginado de la discusión.

Esta es una crisis grande, cada semana mueren homosexuales por hostigamiento, por enfermedades, o por crímenes de odio; los divorcios por causa de un cónyuge declarado gay van en aumento, hay congregaciones que se desbaratan por el pecado homosexual de los líderes… es una situación enorme en la que estamos llamados a mostrar salidas.

Segundo, necesitamos empatía como mentores, unos hacia otros. Yo te confieso, antes era en extremo crítico de los mentores casados que no podían ser fieles a sus esposas, en acciones o pensamiento. Pensaba que era simplemente cobardía, falta de esfuerzo, gente débil de mente, me daban pena sus necesidades emocionales, mentirosos, hipócritas… no era “natural” para mí que un hombre que tenía a una mujer bonita a su lado, quisiera buscar a otras mujeres para satisfacerse.

Pero eso me separó mucho tiempo de la comunión verdadera con ellos y con Dios mismo, incluso de los hombres que pedían ayuda en el ministerio, y lastimé a la gente. Con profunda vergüenza les he pedido perdón de frente a varios por ser tan fariseo (incluso es bien difícil escribir este correo al respecto, del pesar que aún me causa mi actitud). Uno de los ‘efectos secundarios’ que trajo Dios cuando cambió mi mente para ser atraído a las mujeres, fue el darme cuenta de CUAN difícil es mantener uno sus intenciones y sus ojos en pureza, y que ser fiel a la mujer que uno ama es un reto que nunca imaginé, y con ello vino el arrepentimiento por mi legalismo. Nunca tuve en verdad ese derecho de juzgar a otros mentores ni de criticar una tentación por la cual nunca había pasado. Justo la semana pasada, el pastor nos decía, que legalismo es juzgar a otros cristianos según MI opinión acerca de lo que es la santidad. Estas lecciones no han sido fáciles hermano, y se pagan caro.

No tenemos derecho a NADA, más que a estas palabras, las del recaudador de impuestos que se golpeaba el pecho mientras decía

Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!" (Lucas 18:13)

Tercero, ¿cómo podemos dejar de ser pasivos? Bueno, informándonos y aprendiendo acerca de la homosexualidad y todo lo que implica. Tomando como propósito personal, alcanzar, mostrar el mensaje de misericordia al homosexual, y si es posible, guiarlo fuera de allí con el curso de 60 días. Criando a nuestros hijos con una hombría presente y bíblica para evitar que caigan en este pecado, protegiendo nuestro hogar de las influencias del entretenimiento, dejando nuestra actitud lejana, y siendo cercanos. Tomando al que se recupera de la homosexualidad a nuestro cargo para modelar, ejemplificar lo que significa masculinidad y paternidad. Ser activo no significa ser violento ni extremista, sino activo a la manera de Cristo, que compartía su mesa con prostitutas y ladrones.

Estos son mis pensamientos que resumen lo que creemos y opinamos como ministerio, y creo que es bastante para meditar.

Que estés bien.

lunes, 3 de mayo de 2010

¿Es el orgullo lo que encamina hacia los deseos homosexuales?

Escribo esta nota con carácter reflexivo, consciente de que la homosexualidad es un tema complejo que tiene causas enraizadas en factores como el abuso, la crianza infantil, y las deficiencias emocionales. Pero espero que esta nota agregue valor a la discusión, pues tiene mucho sentido según lo que he experimentado en mis luchas y en mi sanidad.

Nuestra Biblia, en el primer capítulo de Romanos, explica la naturaleza del pecado y nuestra necesidad de redención. Pero hace pocos días, en la segunda parte del capítulo saltó a mi vista un concepto clave: un corazón oscurecido con el orgullo, cambia la adoración de Dios por la adoración a otras personas del mismo sexo.

Te invito a leer conmigo:
21 A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.22 Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios23 y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles.
Yo puedo identificarme con esos inútiles razonamientos, con ese olvido de Dios que comenta el apóstol Pablo. Yo sé que para compensar muchas carencias afectivas en mi vida, aprendí a considerarme superior a otros. Y sé que alrededor de los tiempos en los que más me hundí en pecado sexual, fueron también aquellos en los que estuve más lejos de Dios, y me creía superior a sus mandamientos.
24 Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. 25 Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.
En algún momento de este camino de restauración, aprendí que las atracciones homosexuales eran idolatría hacia los hombres (no solo como género humano, sino en una forma sexualizada, siendo atraído). Mi adicción a la pornografía gay era una servidumbre cruel, dándole al hábito mi tiempo, mis mejores horas, mi dinero y mi energía.
26 Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza.27 Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión. 28 Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.
Y al encadenar esta secuencia, me doy cuenta de que mis defensas me ayudaron a crear un orgullo gigantesco, monstruoso. Creí que la soberanía y la autoridad de Dios se aplicaban a los seres sencillos, pero no a mí; creí que yo estaba extento de cumplir sus normas de santidad, aunque siempre me fueron inculcadas en casa.

Mi orgullo me hizo creer que tenía autoridad y propiedad sobre el cuerpo y emociones de otro hombre; me permitía trivializar y justificar el pecado de homosexualidad en mi vida y exagerarlo al verlo en otros, pues creía ser el dueño de las normas morales y su aplicación, y así me entregué a la adoración y servicio del pecado. Y cómo dice el verso 28, al no creer que valiera la pena el conocimiento de Dios, Él me permitió entregarme a la depravación que yo había escogido.

Hoy, algunos años después, me he dedicado a ayudar a otros hombres que están saliendo de la homosexualidad, y he visto mis antiguas conductas y actitudes reflejadas en ellos: las muchas explicaciones de por que la homosexualidad no debería ser un pecado; el ácido sarcasmo para herir a otros, con aires de superioridad; la exigencia de un 'trato especial' en el ministerio; la demanda de atención inmediata; la justificación de las recaídas, la actitud defensiva, y la negación a asumir responsabilidades por el cambio.

Yo lo reconozco, yo mostraba todo esto; por eso lo puedo identificar. Y estoy consciente de que el cambio en mi vida no empezó hasta que Dios me golpeó duramente en el orgullo (ni siquiera puedo decir que fue mi iniciativa, porque puse feroz resistencia a dejar el orgullo). Ser 'humilde' nunca fue algo a lo que aspiré, y solo utilizaba la falsa humildad para parecer piadoso y que me dejaran en paz.

Pero la humildad genuina y forzosa de Dios me obliga ahora a reconocer ante mis amigos y mis líderes, que estaba en pecado, y que no lo quería dejar. Me ayuda a hacer preguntas acerca de lo que significa tener una identidad masculina, y a pedir que me ayuden para restaurarla. Quitarme el disfraz del orgullo me hace ver que no necesito protegerme para no contar mi testimonio en público, y que los rasgos de una identidad masculina incluyen el perdón, la honestidad y la vulnerabilidad. Dejar el orgullo me está ayudando a seguir el liderazgo de un hombre mayor, y así encontrar restauración de la paternidad que me ha faltado.

Por estas experiencias, me he convencido de que sobre cualquier evento de crianza o decisión, es el orgullo la madre que concibe, da a luz y luego amamanta al pecado homosexual. Quiero escribir en otra ocasión un resumen de la forma en la que uno de mis mentores trabajó duramente en mi orgullo, y cómo podemos batallar contra este enemigo.

lunes, 12 de abril de 2010

Broken, very

Durante la semana pasada fui quebrado en la identidad falsa que creí que era mi fuerza. El abuso repetido durante años me dejó más heridas y máscaras de las que eran evidentes, y esta vez fui golpeado en lo que más atesoro: mi orgullo. Mi vida es una confusión ahora, y tengo temor de seguir adelante por lo mucho que duele. Al menos sé que puedo bloguear al respecto, y que probablemente en la expresión, encuentre orden...

sábado, 30 de enero de 2010

Una derrota para el bando de los buenos

Entonces este amigo y yo salimos a almorzar. "Tengo algo que contarte", me dijo. Ya sentados en la mesa, empezó una narración que poco a poco me fue hundiendo en un pozo de incredulidad: "Conocí a alguien, me provee emocionalmente lo que siempre quise, y creo que podríamos tener una relación de por vida. Él tiene algunos años más que yo, y ya se lo presenté a mis papás y a mis amigos, y ya conozco a la familia de él. Llevamos dos semanas juntos. ¿Sabés? No puedo luchar más contra la homosexualidad, y he decidido ser lo que siempre he sido".
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Extrañamente, no suelo mostrar mayores reacciones cuando algo así sucede. Pero al llegar a mi casa, varias horas después, esta confesión me pegó como una patada de caballo en la cara. El frío de esta confesión empezó a llenarme, junto con un sentimiento de abandono... ¿cómo pudo pasar esto? ¿Desde cuando empezó a germinar esta semilla en su corazón?
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He tenido que admitirlo, que mi corazón ha llorado esto como una pérdida. Es como tener a un compañero de batalla que se ha rendido por completo. Y tenía que echarlo a perder EN GRANDE, nada menos que con un "noviazgo" gay. Tuve esa sensación, esa idea de "victoria del diablo". Llamé a algunos amigos, necesitaba contarles, y lloramos juntos. Algunos de ellos también me dijeron "Ya lo veía venir, e intenté prevenirlo".
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Y en medio de lo mucho que duele, entiendo que sí era muy previsible. Nada de mentiras como "así nací, así soy". Esto se empezó a cocinar hace varios meses.
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Mi amigo dejó de ser totalmente honesto al rendir cuentas de sus atracciones. Ya habíamos hablado de como la relación con su papá necesitaba repararse a través del perdón, y como debía buscar maneras sanas de llenar ese vacío. Empezó a crear máscaras para que otros pensaran que todo estaba muy bien en su vida. Empezó a frecuentar de nuevo a sus amistades liberales.
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Y entonces, el enemigo presenta la ocasión, en la sus amigos le presentan a otros amigos, de tal manera que conoce a un hombre que le promete una relación de afecto (¿paterno?) -algo que siempre deseó, y sin importar el precio del pecado sexual, lo aceptó.
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Sheesh... a mí me ha tocado dejar a un lado el dolor, y extender toda la compasión que conozco y más allá, para él. He hecho lo mejor que puedo para estar en contacto, apoyándolo y manifestándole que mi amistad sigue en pie. Y ahora, es más sólida que antes.
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Pero explícitamente, le he dicho que no estoy de acuerdo con sus decisiones, y que sé que hay un propósito de vida mejor que el que ha abrazado. Confío en que va a estar bien; sé que va a estar bien. Debido a algunas crisis recientes que ha atravesado, ha decidido evaluar lo que está haciendo. Ha dejado muchas de sus máscaras, y a ha decidido buscar ayuda. Está entregando cuentas muy honestas, y con fidelidad. Y gracias a Dios, ambos hemos podido hablar de este tema con mayor apertura, y sin prejuicios. Aquel se ha sorprendido al hallar compasión en los miembros de la iglesia a la que asiste.
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Sé que en el plan de Dios, todo está tomando forma (no sé que forma), y todo va a estar BIEN.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Lloré mientras corría, como un niño

Una lucha constante en mi vida ha sido mi indiferencia y mi desconocimiento del amor de Dios como Padre. Especialmente por la forma en la que mi papá biológico me crió en un entorno abusivo y humillante. Pero Dios sabe que he estado buscando su validación -a veces con desesperación-, y ha sabido como hacerme sentir su cariño en experiencias muy reales para mí.
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Ayer salí a correr, de nuevo antes de las 5 AM, sin esperar lo que pasaría. Como ya es regular, corro la primera parte de mi rutina escuchando un podcast, ya sea Joyce Meyer o The Boundless Show (el ministerio de jóvenes adultos de Enfoque a la Familia); ayer escogí el episodio semanal de este último.
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Resultó ser el programa número 100, y estaban celebrando con llamadas de escuchas. Cada uno contaba la bendición que ha sido Boundless, y como llegó hasta el show. En unos segundos, me puse a pensar en cómo había yo sabido de este, hasta llegar al punto de estar escuchando el podcast, en ese mismo instante, en esa misma calle, a esa hora.
  • Mi amigo B me reenvió un correo desde ese ministerio, al cual está suscrito, pensando que yo podía utilizarlo. Entonces empecé a consultar sus artículos.
  • Mi amigo A me regaló un iPod en mi cumpleaños (gracias brother, empoderaste mi vida con ese acto, sé que no es así nada más regalar un iPod).
  • Después supe que Boundless tenía un podcast (no sabía yo lo que era), y me suscribí. Empezó a descargarse un episodio semanal en mi iPod.
Desde entonces tuve acceso a todos sus recursos, desde formación de sexualidad, consejos en un noviazgo, finanzas, mecánica, paternidad, humor, cultura popular... de tal manera que han suplido un enorme faltante que el abuso en casa me había robado. Boundless me ha hecho disfrutar ser joven y soltero.
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En un momento, todo se hizo claro. Fue un segundo en el que todo se detuvo para mí, y en ese segundo, 'escuché' (o entendí, o vi, o sentí todo de un golpe), lo que Dios quería decirme, en una voz no audible, pero comprensible en mi interior:
  • No hay coincidencias hijo, ni hay límites para lo lejos que puedo llegar para amarte y alcanzarte.
  • Cuando crearon en Apple la tecnología del iPod, yo estaba pensando en ti.
  • Cuando contrataron a estas personas para trabajar en estas transmisiones, estaba pensando en ti. Sabía que te haría falta formación y reparación.
  • Cuando ellos se despiertan por la mañana, en Colorado, yo los animo para que lo hagan por ti. Los temas también son escogidos pensando en ti.
  • Te regalaron un iPod porque yo sabía que lo ibas a necesitar.
  • No tienes idea, no tienes idea de lo lejos he llegado en estos años, para amarte y formarte.
Las experiencias emocionales, esas epifanías privadas, no me suceden en largos períodos de tiempo. En ese mismo segundo, tuve que procesar las frases anteriores, más las imágenes que añadían muchos otros eventos en los que Su amor de papá se ha manifestado, y mis propias luchas mentales para rechazar esta idea:
"¿Steve Jobs hizo pensó en esto como parte de tu amor por mí?"
Pero finalmente me venció Su amor de papá, y pude entender que no tiene nada de malo sentirme el centro de su afecto, algo que antes no había experimentado. Yo soy su hijo, el que él más quiere, y nada más me importa.
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Esta revelación me hizo llorar en ese segundo. Como iba corriendo por una zona peligrosa y aún no había amanecido, no pude detenerme a llorar, pues era algo fuerte, incontrolable, a la manera de un niño pequeño, y no podía ver bien. Así que lloré perseguido e inundado por su amor paternal unos dos kilómetros (jeje, ahora estoy pensando en lo que la gente con la que me encontré habrá pensado de la escena). Cuando me pude tranquilizar, solo quedó una sensación tranquila y desconocida de que a partir de ese momento, mi vida no iba a ser la misma, y que vería todo, mi pasado, mi presente y mi futuro, como hijo suyo, su niño pequeño.