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lunes, 20 de diciembre de 2010

Limpiando los recuerdos pornográficos: Sustituir términos sexuales por verdades bíblicas

Fui con mi compañero de responsabilidad a contarle acerca de las imágenes pornográficas que estaba guardando y por qué. Sigo agradecido por la calma con que él me escucha cuando empiezo relatos con frases como "Necesito sacar de mi mente y contarte el momento en que de niño empezaron a gustarme los hombres, y los actores que me atraían".

Es una gran ayuda para superar la vergüenza de confesar mis luchas, la calma que mi amigo muestra cuando yo hablo, porque hablar estas cosas es de los momentos que más me liberan y me fortalecen, pero también los que más me humillan.

Y mientras él me escucha también me ayuda a poner en orden mis pensamientos y mis emociones, y me enseña algunas destrezas que él ha aprendido para neutralizar los recuerdos que guarda.

En resumen, podemos decir que lucho contra palabras, pues cada tentación sexual en mi mente se resumen en eso, palabras que puedo buscar en Google, con palabras que significan URLs de websites, o palabras que definen actividades sexuales, o que me recuerdan a personas.

Por eso, mi amigo me invita a pensar qué dice mi Biblia, que diría Dios acerca de esas palabras, y eso es algo que puedo buscar en algún software o en mi concordancia. Puedo encontrar y apartar esos versos bíblicos y traerlos a mi mente intencionalmente cuando los términos sexuales también vengan como recuerdos.

Creo que puedo con la tarea.

No es necesario que escriba aquí la palabra que más me tienta ahora, pero puedo explicar que hay un apellido de un actor porno que es una palabra inofensiva, pero que al atravesarse en mi lectura, me causa el deseo de buscar material homosexual, un apellido que significa ansiedad, aceleración, desorden, violencia. Mi mente hace las asociaciones sexuales, y encima me aplasta recordándome antiguos complejos acerca de mi cuerpo- todo como resultado de un sólo término.

Al dar un vistazo a mi concordancia, encuentro que la misma palabra, el mismo concepto es usado en la Biblia en muchas formas, y me impacta que se usa en el siguiente versículo,

Que la belleza de ustedes no sea meramente externa, que consiste en adornos elaborados tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien el adorno interno, la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible que no está ansioso ni revuelto. Esta sí que tiene mucho valor delante de Dios. 1 PEDRO 3:3-4 AMP

¡Es exactamente lo que mi corazón necesitaba! Hoy mismo he luchado contra la tentación sexual, atraído por esta palabra y todo lo que conlleva, y luchando contra las comparaciones de mi propio cuerpo con ese actor. Pero ahora tengo la capacidad de traer a mi mente la verdad, lo que mi Biblia dice, y ahora puedo sustituir este concepto pornográfico con una confesión bíblica,

Señor, hoy escojo dejar estos recuerdos que me ataron hace más de cinco años, veo con asombro como mi mente absorbió términos sexuales, y cómo nunca busqué en Tu palabra consuelo y verdad. Te pido perdón por haber aceptado esas falsedades, por haber aceptado que alguien es superior físicamente a mí, y hoy escojo pensar una y otra vez en 1 Pedro 3:3-4, en cómo me enseñas que dos mentiras que acepté, son cubiertas por tu gracia. Tú no quieres esta aflicción en mi vida, ni esta ansiedad, ni quieres que me afane por no ser el cuerpo irreal que no soy, y no tengo que buscar imágenes sexuales para hallar respuestas. Tú Dios, quieres de mí una vida en calma, apacible, estable, que es lo que me hace un hombre completo, un hombre atractivo ante ti. Tú Dios, quieres que yo deje el desprecio hacia mi propio cuerpo que trae la pornografía. Gracias por enseñarme esta verdad, por darme Tu Palabra para meditar, palabras tan específicas con las que puedo luchar contra la tentación, por darme esta salida. Amén."

Una lucha a la vez. Hay más ideas que necesito exterminar, pero ahora, esta será mi enfoque.

lunes, 22 de noviembre de 2010

¿Cuando decidiste ser 'straight'?


Sé que este vídeo está hecho para cuestionar y poner en aprietos a quienes no están seguros de cómo se forma una identidad sexual.

Pero también es una buena pieza de reflexión acerca del debate sobre naturaleza vs. crianza. El entrevistador pregunta primero si ser gay es una opción, y cuando estas personas terminan de responderle, pregunta "¿Y usted cuando decidió ser 'straight'?

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Carta abierta: El simplismo religioso al criticar al homosexual

La semana pasada me vi involucrado en tres incidentes en los que fue evidente nuestra deficiencia como Iglesia para lidiar con el cristiano que lucha con el pecado sexual. Uno de ellos fue de un amigo que esperaba nuestra postura oficial como ministerio acerca de varios aspectos de la atracción homosexual.

Omitiendo nombres y modificando algunas palabras, comparto primero el mensaje original, y mi respuesta después. En resumen, es un llamado que hago al entendimiento de la complejidad del asunto, y de misericordia para el que sufre contra ello. Aprecio tus comentarios al final.

Fijate que tengo una pregunta.

Ultimamente se ha visto un incremento en la gente que se declara homosexual, lesbiana, etc...

Y veo como los medios celebran la "honestidad" de estas personas... Ahora el asunto es que postura tomamos nosotros como cristianos, como ministerio, ya que de mi parte seria crítico con esto, aunque sé qur ser crítico no necesariamente va a ayudar, talvez solo les haría mas publicidad. Bueno pero tambien esta el asunto de que no quiero ser ofensivo con los miembros del ministerio que estuvieron en este pecado.

Ya me sucedió que chateando con uno de ellos, me comentó como aun sentía atracción por hombres.. yo le contesté que esto es contra naturaleza... se me armó un lío pues me empezó a decir que me falta mucho por aprender, etc..

Esta persona me contó q no es que se esté dejando llevar por esta atracción pero si siente la misma... y es una lucha que vive continuamente.

Ahora yo entiendo que a los hombres nos excite una mujer.. y que no dejar que ésto llegue a más es parte de la renovacion que hemos vivido.

(No se si esté usando mal la palabra excitación para lo que estoy tratando de hablar... ) Para resumir.. ¿como podemos dejar de ser pasivos con la adulación a los gays que se vive en la sociedad?

¡¡Gracias vos y adelante con Cristo!!

¡Saludos!

Pues respondiendo a la invitación para comentarte nuestra opinión como ministerio, te escribo.

Primero, no, no estamos de acuerdo con celebrar, ni aprobar a las celebridades o a las personas que se declaran homosexuales en los medios.

Pero no estamos de acuerdo con criticar. Verás, la homosexualidad es un asunto extremadamente, increíblemente complejo. A este pecado lo preceden años de desvalidación paternal, recuerdos vacíos, generalmente abuso sexual, trauma en la infancia o adolescencia (como muerte de un familiar o accidentes), disfuncionalidad familiar (incluyendo violencia, incesto o negligencia) y rechazo social (por mucho que los medios celebren la homosexualidad, ser gay sigue siendo un estigma).

Realmente el clasificar la homosexualidad algo como natural o no-natural es simplista y en mi opinión, parecemos ignorantes como cristianos cuando nos pronunciamos acerca de temas delicados con un simple LIKE o DISLIKE. Como mentores necesitamos una mente holística, eso quiere decir, una mente capaz de abarcar muchos factores, muchas situaciones al mismo tiempo, una mente que trate de entender todos los componentes de un problema, que halle soluciones, y no una mente reactiva, que diga me gusta, o no me gusta cuando encuentra una situación desconocida.

Yo acabo de ver un debate en el programa de Anderson Cooper acerca de los recientes suicidios de adolescentes por ser hostigados por ser gay. La que peor se vio fue la representante de Enfoque a la Familia, porque tenía una visión extremadamente limitada del tema, hasta vergüenza me dio y entendí por qué vamos perdiendo terreno como Iglesia. Este tema se discute en los medios en USA, donde expertos hacen propuestas acerca del papel de la Iglesia cristiana, del diseño de políticas por el gobierno, desde la psicología infantil, etc., y este es un mundo en el que el cristiano que no tiene propuestas concretas, se queda marginado de la discusión.

Esta es una crisis grande, cada semana mueren homosexuales por hostigamiento, por enfermedades, o por crímenes de odio; los divorcios por causa de un cónyuge declarado gay van en aumento, hay congregaciones que se desbaratan por el pecado homosexual de los líderes… es una situación enorme en la que estamos llamados a mostrar salidas.

Segundo, necesitamos empatía como mentores, unos hacia otros. Yo te confieso, antes era en extremo crítico de los mentores casados que no podían ser fieles a sus esposas, en acciones o pensamiento. Pensaba que era simplemente cobardía, falta de esfuerzo, gente débil de mente, me daban pena sus necesidades emocionales, mentirosos, hipócritas… no era “natural” para mí que un hombre que tenía a una mujer bonita a su lado, quisiera buscar a otras mujeres para satisfacerse.

Pero eso me separó mucho tiempo de la comunión verdadera con ellos y con Dios mismo, incluso de los hombres que pedían ayuda en el ministerio, y lastimé a la gente. Con profunda vergüenza les he pedido perdón de frente a varios por ser tan fariseo (incluso es bien difícil escribir este correo al respecto, del pesar que aún me causa mi actitud). Uno de los ‘efectos secundarios’ que trajo Dios cuando cambió mi mente para ser atraído a las mujeres, fue el darme cuenta de CUAN difícil es mantener uno sus intenciones y sus ojos en pureza, y que ser fiel a la mujer que uno ama es un reto que nunca imaginé, y con ello vino el arrepentimiento por mi legalismo. Nunca tuve en verdad ese derecho de juzgar a otros mentores ni de criticar una tentación por la cual nunca había pasado. Justo la semana pasada, el pastor nos decía, que legalismo es juzgar a otros cristianos según MI opinión acerca de lo que es la santidad. Estas lecciones no han sido fáciles hermano, y se pagan caro.

No tenemos derecho a NADA, más que a estas palabras, las del recaudador de impuestos que se golpeaba el pecho mientras decía

Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!" (Lucas 18:13)

Tercero, ¿cómo podemos dejar de ser pasivos? Bueno, informándonos y aprendiendo acerca de la homosexualidad y todo lo que implica. Tomando como propósito personal, alcanzar, mostrar el mensaje de misericordia al homosexual, y si es posible, guiarlo fuera de allí con el curso de 60 días. Criando a nuestros hijos con una hombría presente y bíblica para evitar que caigan en este pecado, protegiendo nuestro hogar de las influencias del entretenimiento, dejando nuestra actitud lejana, y siendo cercanos. Tomando al que se recupera de la homosexualidad a nuestro cargo para modelar, ejemplificar lo que significa masculinidad y paternidad. Ser activo no significa ser violento ni extremista, sino activo a la manera de Cristo, que compartía su mesa con prostitutas y ladrones.

Estos son mis pensamientos que resumen lo que creemos y opinamos como ministerio, y creo que es bastante para meditar.

Que estés bien.

lunes, 3 de mayo de 2010

¿Es el orgullo lo que encamina hacia los deseos homosexuales?

Escribo esta nota con carácter reflexivo, consciente de que la homosexualidad es un tema complejo que tiene causas enraizadas en factores como el abuso, la crianza infantil, y las deficiencias emocionales. Pero espero que esta nota agregue valor a la discusión, pues tiene mucho sentido según lo que he experimentado en mis luchas y en mi sanidad.

Nuestra Biblia, en el primer capítulo de Romanos, explica la naturaleza del pecado y nuestra necesidad de redención. Pero hace pocos días, en la segunda parte del capítulo saltó a mi vista un concepto clave: un corazón oscurecido con el orgullo, cambia la adoración de Dios por la adoración a otras personas del mismo sexo.

Te invito a leer conmigo:
21 A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón.22 Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios23 y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles.
Yo puedo identificarme con esos inútiles razonamientos, con ese olvido de Dios que comenta el apóstol Pablo. Yo sé que para compensar muchas carencias afectivas en mi vida, aprendí a considerarme superior a otros. Y sé que alrededor de los tiempos en los que más me hundí en pecado sexual, fueron también aquellos en los que estuve más lejos de Dios, y me creía superior a sus mandamientos.
24 Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. 25 Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.
En algún momento de este camino de restauración, aprendí que las atracciones homosexuales eran idolatría hacia los hombres (no solo como género humano, sino en una forma sexualizada, siendo atraído). Mi adicción a la pornografía gay era una servidumbre cruel, dándole al hábito mi tiempo, mis mejores horas, mi dinero y mi energía.
26 Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza.27 Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión. 28 Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.
Y al encadenar esta secuencia, me doy cuenta de que mis defensas me ayudaron a crear un orgullo gigantesco, monstruoso. Creí que la soberanía y la autoridad de Dios se aplicaban a los seres sencillos, pero no a mí; creí que yo estaba extento de cumplir sus normas de santidad, aunque siempre me fueron inculcadas en casa.

Mi orgullo me hizo creer que tenía autoridad y propiedad sobre el cuerpo y emociones de otro hombre; me permitía trivializar y justificar el pecado de homosexualidad en mi vida y exagerarlo al verlo en otros, pues creía ser el dueño de las normas morales y su aplicación, y así me entregué a la adoración y servicio del pecado. Y cómo dice el verso 28, al no creer que valiera la pena el conocimiento de Dios, Él me permitió entregarme a la depravación que yo había escogido.

Hoy, algunos años después, me he dedicado a ayudar a otros hombres que están saliendo de la homosexualidad, y he visto mis antiguas conductas y actitudes reflejadas en ellos: las muchas explicaciones de por que la homosexualidad no debería ser un pecado; el ácido sarcasmo para herir a otros, con aires de superioridad; la exigencia de un 'trato especial' en el ministerio; la demanda de atención inmediata; la justificación de las recaídas, la actitud defensiva, y la negación a asumir responsabilidades por el cambio.

Yo lo reconozco, yo mostraba todo esto; por eso lo puedo identificar. Y estoy consciente de que el cambio en mi vida no empezó hasta que Dios me golpeó duramente en el orgullo (ni siquiera puedo decir que fue mi iniciativa, porque puse feroz resistencia a dejar el orgullo). Ser 'humilde' nunca fue algo a lo que aspiré, y solo utilizaba la falsa humildad para parecer piadoso y que me dejaran en paz.

Pero la humildad genuina y forzosa de Dios me obliga ahora a reconocer ante mis amigos y mis líderes, que estaba en pecado, y que no lo quería dejar. Me ayuda a hacer preguntas acerca de lo que significa tener una identidad masculina, y a pedir que me ayuden para restaurarla. Quitarme el disfraz del orgullo me hace ver que no necesito protegerme para no contar mi testimonio en público, y que los rasgos de una identidad masculina incluyen el perdón, la honestidad y la vulnerabilidad. Dejar el orgullo me está ayudando a seguir el liderazgo de un hombre mayor, y así encontrar restauración de la paternidad que me ha faltado.

Por estas experiencias, me he convencido de que sobre cualquier evento de crianza o decisión, es el orgullo la madre que concibe, da a luz y luego amamanta al pecado homosexual. Quiero escribir en otra ocasión un resumen de la forma en la que uno de mis mentores trabajó duramente en mi orgullo, y cómo podemos batallar contra este enemigo.

domingo, 14 de marzo de 2010

Mi amigo esta mejor.

Mi amigo está mejor. Hace unos días me llamó, y en el teléfono pude escuchar una voz más sincera, llena de la tranquilidad que viene de la aceptación de la responsabilidad por el pecado, y de un hombre que ha decidido buscar y aceptar ayuda.
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Él mismo fue quien me dijo,

Hoy no te voy a decir que estoy "bendecido", porque esa era la frase que usaba para fingir que todo estaba bien. Pero estoy mejor, llevo ya un mes y medio de pureza sexual, he estado en ministración con los pastores (amigos nuestros en común), y aunque no estoy en el punto de querar estar con una mujer pues no voy a fingir con vos tampoco que así es, sí he decidido que puedo y debo enfrentar las heridas que mi papá me ha hecho, para empezar a sanar y no seguir buscando en la homosexualidad como compensarlas.

Eso sí, sigo necesitando de tu intervención y tu consejo como amigo, que me han hecho mucha falta en estas semanas, así que te encargo por favor...

Wow. ¿Vos, pidiendo ayuda y reconociendo tus necesidades de restauración y tu responsabilidad?
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Definitivamente estás en buen camino.
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Y prometo esforzarme por intervenir en la forma en la que me pedís que lo haga.

jueves, 11 de marzo de 2010

Mi testimonio: Libre del abuso, y libre del rencor

Esta es la transcripción del testimonio que pude compartir en mi congregación el domingo pasado, para acompañar la prédica de mi pastor acerca del perdón. Él me pidió que terminara su enseñanza compartiendo lo que he vivido.
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Mi vida fue herida cuando yo era un niño muy pequeño. Mi propio papá, quien debió ser el encargado de amarme, de cuidarme y de mostrarme a Dios, lastimó mi vida con todas las clases de abuso que se puedan mencionar, durante toda mi infancia y parte de mi adolescencia.

Ese abuso me enseñó a vivir con miedo permanente de mi padre, me hizo convivir con la violencia y con su drogadicción. Dañó terriblemente mi identidad como hombre y me impidió conocer el gozo y el amor de tener una familia verdadera. Nunca pude contárselo a nadie, y lo único que podía hacer para expresarlo a veces, era llorar en los momentos más inesperados.

Mi papá, al mismo tiempo que hacía esto en casa, servía como misionero en la comunidad donde vivíamos, y sus logros como ministro eran de alto impacto. Ese y otros factores empezaron a generar confusión y un odio mortal en su contra. Desde niño, fantaseaba con la venganza más terrible que pudiera imaginar, y con escapar del mundo donde vivía.

Estoy convencido de que por misericordia de Dios, Él se llevó a mi padre cuando yo tenía 12 años, en una sobredosis de drogas.

Nunca lloré realmente su muerte, pero desde entonces nunca pude liberarme del odio que sentía. Siendo ya un adulto, lo odiaba con más fuerzas, hasta que me dolía la cabeza, hasta perder el hilo de mis pensamientos. Me volví un hombre frío, despiadado con todos los que me rodeaban, y vivía consciente de que llevaba años sin reírme, y sin llorar, dispuesto a odiar y lastimar para nunca más ser lastimado, pero en realidad escondiendo un miedo a toda figura paternal, al futuro, y a la gente.

Hasta que un día me cansé de mi vida. Mi falta de perdón me hacía vivir una vida tan miserable que quise terminar con ella. Pero Dios tenía un mejor plan.
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Simplemente me harté. Llevaba casi 25 años en un estilo de vida de rencor, que no me había llevado a donde hubiera querido, y podría pasar 25 años más sin avanzar a ningún lugar, sin haber obtenido una venganza o una restitución real, y habiendo empeorado en mi estado emocional, mental, físico y espiritual.
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Con la ayuda de varios amigos, tuve que disponerme a rendirme, a dejar de buscar la venganza. Tuve que hacerme responsable de mis decisiones de perdón, a aferrarme a ellas, e incluso más allá, a disfrutar el proceso de restauración.
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Aprendí genuinamente a respetar a mi papá biológico, a honrar su legado como ministro y como médico, a bendecir a todos aquellos que siguen acercándose a mí a decirme "tu papá era un gran hombre de Dios, me llevó a conocer la salvación y desde entonces consagré mi vida al Reino". Ninguno de ellos tiene que soportar mi enojo, y cuentan ahora con mi auténtico gozo por sus vidas victoriosas.
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No me mantengo insistiendo en el abuso que sufrí. En este testimonio lo mencioné en un solo párrafo para hacer el contexto necesario de lo que la vida abundante significa para mí, y nunca excusaré ninguna de mis conductas deficientes ni mi temperamento en lo que me sucedió como niño. He prometido que viviré buscando la vida abundante que Dios ha predestinado para mí, y que no pasará una semana sin que yo haya avanzado. Estos cambios no han sucedido de la noche a la mañana, han sido cinco años largos desde entonces, pero no los cambiaría por nada.
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Aprendí que a algunos de nosotros, Cristo nos ha pedido llevar su cruz, y tomar el sacrificio máximo qué el hizo: Estar dispuestos a morir a nuestra reputación, al deseo de fama y a un nombre, para mostrar en carne propia lo que significa ser redimido.
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Al estar dispuesto a perder mi vida en Dios, la he hallado de nuevo. Perdí el deseo enfermo de vivir para demostrarle a mi papá que yo era el mejor en mi carrera, y tuve que perder la fuerza de la venganza que me hacía levantarme cada día; perdí mi identidad que se centraba en el rencor, he vivido quebrantado mucho tiempo, sin saber quien era, y he sido anuente a dejar ir mis tesoros como el disfrutar vivir como víctima, y sin hacerme responsable de mis actos. Verdaderamente al perder mi vida en el perdón, encontré una vida plena que ahora nunca cambiaría, y que de haber sabido que existía, me hubiera dispuesto a vivirla mucho antes.
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Hoy, invito a ustedes que me están escuchando, a que se apropien de una frase que yo hice mía cuando empecé este proceso: "No pasaré un día más viviendo en rencor". Hoy es el día, antes que caiga la noche, en el que cada uno de nosotros puede hacer algo por perdonar.
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Gracias por escucharme.

domingo, 14 de febrero de 2010

Dos entradas en nuestro blog ministerial: (1) Confesión. (2) Sueños Homosexuales.

Un amigo mío acaba de publicar dos entradas muy buenas en nuestro blog ministerial, acerca de cómo luchar contra la homosexualidad, habiendo ya avanzado bastante en el camino. Dejo abajo un enlace a ambas:
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Homosexualidad: Imposible de Confesar
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Sentí que el mundo entero se caía en pedazos ante tal declaración: “…homosexualidad…” fue la palabra que salió de mis labios… y luego un torbellino de emociones se desató en la sala. Pero encontré la misma respuesta, personas que me amaban, que me querían ayudar, que lucharon y que aún me tienden la mano.
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Despertándome de nuevo con Tentaciones Homosexuales.
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Me levanté agitado por el mal sueño de la noche anterior, en otro tiempo esto hubiera sido el combustible que alimentaría mi lujuria durante el día. Mi mente me repetía: “Y eso que eres libre de la homosexualidad”, “¿Cómo puedes decir que eres libre, si aún sueñas con esto?”, “¿Será que vas para atrás en tu proceso de sanidad”, “¿No es más fácil regresar y aceptar la realidad?”

sábado, 30 de enero de 2010

Una derrota para el bando de los buenos

Entonces este amigo y yo salimos a almorzar. "Tengo algo que contarte", me dijo. Ya sentados en la mesa, empezó una narración que poco a poco me fue hundiendo en un pozo de incredulidad: "Conocí a alguien, me provee emocionalmente lo que siempre quise, y creo que podríamos tener una relación de por vida. Él tiene algunos años más que yo, y ya se lo presenté a mis papás y a mis amigos, y ya conozco a la familia de él. Llevamos dos semanas juntos. ¿Sabés? No puedo luchar más contra la homosexualidad, y he decidido ser lo que siempre he sido".
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Extrañamente, no suelo mostrar mayores reacciones cuando algo así sucede. Pero al llegar a mi casa, varias horas después, esta confesión me pegó como una patada de caballo en la cara. El frío de esta confesión empezó a llenarme, junto con un sentimiento de abandono... ¿cómo pudo pasar esto? ¿Desde cuando empezó a germinar esta semilla en su corazón?
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He tenido que admitirlo, que mi corazón ha llorado esto como una pérdida. Es como tener a un compañero de batalla que se ha rendido por completo. Y tenía que echarlo a perder EN GRANDE, nada menos que con un "noviazgo" gay. Tuve esa sensación, esa idea de "victoria del diablo". Llamé a algunos amigos, necesitaba contarles, y lloramos juntos. Algunos de ellos también me dijeron "Ya lo veía venir, e intenté prevenirlo".
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Y en medio de lo mucho que duele, entiendo que sí era muy previsible. Nada de mentiras como "así nací, así soy". Esto se empezó a cocinar hace varios meses.
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Mi amigo dejó de ser totalmente honesto al rendir cuentas de sus atracciones. Ya habíamos hablado de como la relación con su papá necesitaba repararse a través del perdón, y como debía buscar maneras sanas de llenar ese vacío. Empezó a crear máscaras para que otros pensaran que todo estaba muy bien en su vida. Empezó a frecuentar de nuevo a sus amistades liberales.
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Y entonces, el enemigo presenta la ocasión, en la sus amigos le presentan a otros amigos, de tal manera que conoce a un hombre que le promete una relación de afecto (¿paterno?) -algo que siempre deseó, y sin importar el precio del pecado sexual, lo aceptó.
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Sheesh... a mí me ha tocado dejar a un lado el dolor, y extender toda la compasión que conozco y más allá, para él. He hecho lo mejor que puedo para estar en contacto, apoyándolo y manifestándole que mi amistad sigue en pie. Y ahora, es más sólida que antes.
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Pero explícitamente, le he dicho que no estoy de acuerdo con sus decisiones, y que sé que hay un propósito de vida mejor que el que ha abrazado. Confío en que va a estar bien; sé que va a estar bien. Debido a algunas crisis recientes que ha atravesado, ha decidido evaluar lo que está haciendo. Ha dejado muchas de sus máscaras, y a ha decidido buscar ayuda. Está entregando cuentas muy honestas, y con fidelidad. Y gracias a Dios, ambos hemos podido hablar de este tema con mayor apertura, y sin prejuicios. Aquel se ha sorprendido al hallar compasión en los miembros de la iglesia a la que asiste.
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Sé que en el plan de Dios, todo está tomando forma (no sé que forma), y todo va a estar BIEN.

miércoles, 6 de enero de 2010

Sheesh, el humor negro. Disfraces de Halloween para tu hijo afeminado.

Sheesh... no puedo dejar de encontrar esto divertido. Rayos, aún me causan risa las cosas que no deben causar risa... creo... reírse de uno mismo, dicen...
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viernes, 1 de enero de 2010

¿Ayudar a un amigo con quien tuve una relación impropia?

Me he preguntado mucho qué es lo que Dios espera de mí con respecto al amigo con quien alguna vez tuve esta 'relación'. Si ha de seguir en mi entorno, si es realmente imposible eliminarlo o aislarme del tipo (sigue siendo un crimen XD) , ¿cuál es el propósito para el futuro?
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Realmente he sentido como una instrucción de Dios, que hay cierta ayuda que yo puedo prestarle en su propia restauración. De hecho, él también decidió cambiar su vida por una de pureza (sheesh..., era más fácil para mí cuando él era una "mala influencia", y no ahora que también decidió salir del pecado sexual).
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Sí, alguna vez intencionalmente le hice mucho daño, y le negué la ayuda que necesitaba, incluso ayuda espiritual (fueron tiempos míos más inmaduros). Ahora, en estos ciclos de vida, él nuevamente está en una posición en que necesita mi apoyo. Sé que debo hacerlo, y procurar restituirle, simplemente por que así es el mandato bíblico, y así me enseñó mi mentor a reparar un daño del pasado.
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Que sienta hacer esto como una instrucción, no signifca que yo esté tan de acuerdo, ni que me sienta cómodo para proceder así. Sé que esto significa redoblar la forma en la que entrego cuentas al respecto, estar alerta si alguna vez siento atracción por él y de cualquier atisbo de co-dependencia entre nosotros.
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Confío en que todo puede estar bien.