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martes, 11 de octubre de 2011

Misteriosos Mapas Cerebrales y Pornografía, parte 2.5

La semana pasada escribí sobre el valor de la abstinencia para re-cablear el cerebro. Sin embargo, dejé fuera por razones de espacio, los versos bíblicos que voy a integrar luego en la versión final - que quizás sea un podcast en audio :)

Estos versos extienden el significado de abstinencia sexual: lo vinculan con un sentido de propósito, y nos explican que debemos abstenernos no sólo de las conductas externas, sino de los mismos deseos lujuriosos y de las motivaciones incorrectas, y que no perdamos el uso de nuestra voluntad en manos del pecado sexual. Te dejo con estos versos para meditar.

martes, 6 de septiembre de 2011

Expectativas

El Señor ya te ha dicho, oh hombre, en qué consiste lo bueno y qué es lo que él espera de ti: que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios. 
Miqueas 6:8 DHH

jueves, 16 de junio de 2011

Trabajando más en matar fantasías: Vestirse o desvestirse

Estoy convencido de que hay que "hacer las tareas", sudar un poco con trabajo para cambiar la mente sexualizada que tiende a la homosexualidad. Es parte de lo que llamamos intencionalidad.

La vez anterior escribí acerca de cómo estoy enfrentando los recuerdos de mis gustos por cierta pornografía. Ahora me veo en la necesidad de enfrentar las fantasías que guardo, que me han acompañado por años. No puedo seguir así, si es que quiero moverme a un mejor nivel en mi mente y en mi espíritu.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Una relación sentimental con la lujuria y la arrogancia

No amen o ni aprecien al mundo o las cosas que hay en él. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Porque todo lo que está en el mundo --la lujuria de la carne (las ansias de gratificación sensual) y la lujuria de los ojos (los deseos codiciosos de la mente) y la arrogancia de la vida (la seguridad en los recursos propios o en la estabilidad de las cosas terrenales)--no provienen del Padre sino del mismo mundo.

El mundo muere y desaparece, y con él los deseos prohibidos (las pasiones, la lujuria) de éste; pero el que hace la voluntad de Dios y ejecuta Sus propósitos en su vida habita y permanece para siempre.

1 JUAN 2:15-17 AMP

Ansiedad. Ganas de ver.

He leído ya este pasaje por varios días. Mi vista está fija en cómo la lujuria de la carne se describe como ansias de gratificación sensual. Justo esta semana he batallado contra esa ansiedad, esa desesperación por... por no sé qué. Quizás es esa gratificación, la saciedad que mis ojos piden de ver; no son ganas de ver algo sexual en sí, algo pornográficamente explícito, sino sólo de ver algo nuevo, siempre nuevo... una nueva ilustración, un nuevo portafolio, otra serie de vídeos... parece que mis ojos y mi mente no se cansaran de sobresaturarse de imágenes de todo tipo: anuncios de comida, retratos, tipografía...

Estoy aprendiendo que en sí ese deseo no es pecaminoso, pero mi reacción puede serlo; ceder a cada una de esas 'ganas' de ver es una heridita más a mi auto-disciplina, a las estructuras que Dios está haciendo en mí para dominar la carne. Es un peligro ceder, por que mi mente tiene el mal hábito de sexualizar, relacionar esta ansiedad con imágenes pornográficas... veo un anuncio de lo más limpio, y mi mente ansiosa es capaz de torcerlo.

Pienso tanto en el verso 16, que pone en la misma categoría a la lujuria, al deseo por posesiones, y a la auto-confianza en mis propias fuerzas. ¿Cómo puedo estar consciente de que lucho contra estas tres cosas yo mismo, sin notar las conexiones entre mi auto-confianza y la tentación sexual? ¿Cómo no aterrarse porque el verso 15 dice que amamos todas esas cosas, que tengo una relación sentimental con mi lujuria, con la arrogancia y la codicia?

Arrepentimento. Arrogancia de la vida. Quizás este pasaje también suena una alarma y me hace visualizarme cuando soy orgulloso y me quedo aislado, pensando que puedo salir de esa ansiedad sexual por mis propias fuerzas, por todo lo que yo soy y he conseguido en estos años... sin darme cuenta de que así lastimo el arrepentimiento genuino que debo buscar cada día. Cada vez que rehúso pedir ayuda, doy pasos de retroceso en la profundidad del arrepentimiento del pecado sexual. Le echo una cucharada más del veneno de la arrogancia a la comida agradable que es el arrepentimiento genuino.

Lastimo mi disciplina y mi convicción. Le corto un pedacito más a mi arrepentimiento. Cada vez que cedo a la ansiedad sexual, es como si ensuciara metales preciosos con un poquito más de mugre, como si le quitara hojas a estas plantas que tanto ha costado que crezcan en mi corazón, como si hiciera pequeños hematomas a los dones que el Espíritu Santo me ha dado para seguir buscando la santidad.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Limpiando los recuerdos pornográficos: Sustituir términos sexuales por verdades bíblicas

Fui con mi compañero de responsabilidad a contarle acerca de las imágenes pornográficas que estaba guardando y por qué. Sigo agradecido por la calma con que él me escucha cuando empiezo relatos con frases como "Necesito sacar de mi mente y contarte el momento en que de niño empezaron a gustarme los hombres, y los actores que me atraían".

Es una gran ayuda para superar la vergüenza de confesar mis luchas, la calma que mi amigo muestra cuando yo hablo, porque hablar estas cosas es de los momentos que más me liberan y me fortalecen, pero también los que más me humillan.

Y mientras él me escucha también me ayuda a poner en orden mis pensamientos y mis emociones, y me enseña algunas destrezas que él ha aprendido para neutralizar los recuerdos que guarda.

En resumen, podemos decir que lucho contra palabras, pues cada tentación sexual en mi mente se resumen en eso, palabras que puedo buscar en Google, con palabras que significan URLs de websites, o palabras que definen actividades sexuales, o que me recuerdan a personas.

Por eso, mi amigo me invita a pensar qué dice mi Biblia, que diría Dios acerca de esas palabras, y eso es algo que puedo buscar en algún software o en mi concordancia. Puedo encontrar y apartar esos versos bíblicos y traerlos a mi mente intencionalmente cuando los términos sexuales también vengan como recuerdos.

Creo que puedo con la tarea.

No es necesario que escriba aquí la palabra que más me tienta ahora, pero puedo explicar que hay un apellido de un actor porno que es una palabra inofensiva, pero que al atravesarse en mi lectura, me causa el deseo de buscar material homosexual, un apellido que significa ansiedad, aceleración, desorden, violencia. Mi mente hace las asociaciones sexuales, y encima me aplasta recordándome antiguos complejos acerca de mi cuerpo- todo como resultado de un sólo término.

Al dar un vistazo a mi concordancia, encuentro que la misma palabra, el mismo concepto es usado en la Biblia en muchas formas, y me impacta que se usa en el siguiente versículo,

Que la belleza de ustedes no sea meramente externa, que consiste en adornos elaborados tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien el adorno interno, la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible que no está ansioso ni revuelto. Esta sí que tiene mucho valor delante de Dios. 1 PEDRO 3:3-4 AMP

¡Es exactamente lo que mi corazón necesitaba! Hoy mismo he luchado contra la tentación sexual, atraído por esta palabra y todo lo que conlleva, y luchando contra las comparaciones de mi propio cuerpo con ese actor. Pero ahora tengo la capacidad de traer a mi mente la verdad, lo que mi Biblia dice, y ahora puedo sustituir este concepto pornográfico con una confesión bíblica,

Señor, hoy escojo dejar estos recuerdos que me ataron hace más de cinco años, veo con asombro como mi mente absorbió términos sexuales, y cómo nunca busqué en Tu palabra consuelo y verdad. Te pido perdón por haber aceptado esas falsedades, por haber aceptado que alguien es superior físicamente a mí, y hoy escojo pensar una y otra vez en 1 Pedro 3:3-4, en cómo me enseñas que dos mentiras que acepté, son cubiertas por tu gracia. Tú no quieres esta aflicción en mi vida, ni esta ansiedad, ni quieres que me afane por no ser el cuerpo irreal que no soy, y no tengo que buscar imágenes sexuales para hallar respuestas. Tú Dios, quieres de mí una vida en calma, apacible, estable, que es lo que me hace un hombre completo, un hombre atractivo ante ti. Tú Dios, quieres que yo deje el desprecio hacia mi propio cuerpo que trae la pornografía. Gracias por enseñarme esta verdad, por darme Tu Palabra para meditar, palabras tan específicas con las que puedo luchar contra la tentación, por darme esta salida. Amén."

Una lucha a la vez. Hay más ideas que necesito exterminar, pero ahora, esta será mi enfoque.

martes, 2 de noviembre de 2010

Diferencias entre Confesión y Entrega de Cuentas

Este fin de semana, nuestro pastor, el líder del ministerio nos enseñó en la reunión mensual que tenemos como equipo, acerca de la entrega de cuentas.

Aunque este es un principio que todos los miembros de su equipo conocemos, la cantidad de libros específicos que usó y sus preguntas (siempre) incómodas me han hecho pensar mucho en la profundidad y alcance de la manera en que yo vivo la entrega de cuentas.

Uno de mis compañeros comentó que ya no hallaba la diferencia entre este principio y la confesión. Desde entonces tuve en mente hacer algo de investigación, y publicar las diferencias que encuentro.

Primero, entiendo que la confesión es un acto posterior a haber cometido pecado, a haber ejecutado una acción que transgrede los límites, y que ofende la naturaleza de Dios. Ejemplos de pecado sexual que necesita ser confesado son la masturbación, la fornicación (relaciones sexuales de cualquier tipo, antes o fuera del matrimonio), el abuso sexual, ver pornografía, etc.

La confesión es para reconciliación con Dios, pues el pecado nos separa de Él. Es reconocer públicamente ante Dios y ante otros que hemos escogido, cometido y terminado acciones ofensivas contra Su naturaleza, en nuestra vida sexual.

La relación es directa: cuando existe el pecado, hay separación de Dios, es necesario un pago con la muerte, y por tanto es necesaria la confesión para reconciliación con Él, pues el pecado ha traído muerte espiritual. Inlcuye darle la espalda al pecado, y marchar en la dirección espiritual contraria, hacia la santidad. Confesión no solo significa decir mis pecados, sino expresar verbalmente la necesidad de perdón, y a Cristo como Salvador.

Por otra parte, la entrega de cuentas (accountability) es también un término administrativo y contable, el acto de ser evaluado, probado o juzgado por Dios mismo y por otros, por la manera en que uno administra su vida. A mi parecer, la entrega de cuentas no es siempre por haber cometido pecado. Uno puede ser auditado o probado por sus palabras, por la administración del dinero y recursos, por la gente que espiritualmente está a cargo de uno, y en nuestro caso como ministerio, por la forma en la que uno maneja o administra su pureza sexual.

El resultado de la entrega de cuentas puede ser entonces favorable o desfavorable. Por ejemplo, con respecto a la administración del dinero o de mi tiempo, pueden encontrarme faltante o eficiente. Lo mismo sucede con mi pureza sexual, puedo entregar cuentas de haber sido buen administrador de lo que veo, de mis relaciones sentimentales, y de la vida devocional que da soporte a mi pureza, o al entregar cuentas puedo hacer evidente que no fui un buen administrador de mi entretenimiento, de mis manos, de mis pensamientos, o de mis hábitos en general.

Creo precisamente que es una falsedad acerca de la entrega de cuentas, pensar que debemos hacerlo sólo cuando ya estamos en problemas, o sólo acerca de lo malo que sucede en nuestra vida. Entregamos cuentas acerca de nuestros hábitos, nuestros pensamientos, nuestras intenciones, nuestras acciones con respecto a la pureza sexual. Lo bueno y lo malo. Uno puede rendir cuentas acerca de cómo maneja la tentación sexual cuando aparece, sin que haya sido consumado el pecado.

Confesión es acerca de acciones para hacer público un pecado y reconciliarnos con Dios. Entrega de cuentas es acerca de sistemas y estructuras en las que uno se inserta para tener un estilo de vida más íntegro. Estas sistemas incluyen software como filtros de internet que envíen un reporte constante de lo que estás viendo en la web, o estructuras como un grupo de personas que te hagan pasar por esas evaluaciones y pruebas.

La confesión se hace en pocos minutos, es a corto plazo, y lo que se necesita es verbalizar o escribir la falta, y expresar, buscar arrepentimiento. La entrega de cuentas es a largo plazo, de tal manera que uno resulta trabajando en mejorar como administra un pensamiento, un hábito o el cambio de un rasgo de carácter, no una vez, sino repetidas veces durante meses o años, buscando siempre mejorar.

El objetivo de la confesión es hallar perdón y reconciliación con los hombres y con Dios. El objetivo de la entrega de cuentas es exponerse a una consecuencia positiva o negativa. Pero en este caso debo ser claro, pues no practicamos el castigo o recompensa de la manera como la religión católica lo haría, asignando una penitencia o una absolución. La entrega de cuentas no es penitencial, y hay quienes la practican imponiendo castigos, tal vez de manera inocente, pero errónea, del tipo "si viste pornografía esta semana, te toca lavar todos los autos del grupo de jóvenes."

Las consecuencias del vivir en entrega de cuentas son intrínsecas, individuales, interiores y de carácter espiritual. El no abandonar hábitos defectuosos, o esconder pensamientos pecaminosos, retrasa e impide una vida con propósito, y trae el dolor emocional de vivir victorias a medias, de soportar uno su propio carácter no transformado y el peligro de abandonar la vida en Cristo.

Terminando de listar algunas de las diferencias que encuentro, completo esta nota señalando que también la confesión y la entrega de cuentas comparten similitudes: Ambas son intencionales, ambas incluyen expresarse verbalmente o por escrito, y ambas incluyen mejora continua. Si estos principios se convierten en rutina y al pasar el tiempo uno sigue en el mismo lugar, confesando los mismos pecados y deficiencias una y otra vez, en realidad no está viviendo tales con intención.

lunes, 25 de octubre de 2010

Malo

Tengo una palabra en mente desde hace muchos días. "Malo".

Malo...

Duele como una herida fresca. He preferido escribirlo para procesarlo, por que al verlo en letras el dolor adquiere un rumbo y un orden. Olvidé ya hace mucho el nombre que se le da a esas palabras que tienen el poder de desencadenar un estado emocional completo como consecuencia de trauma del pasado. Y es que "malo" me ha hecho recordar que la peor golpiza que mi papá me dio de niño fue porque en defensa propia, mi mamá le insultó de esa manera.

Saco esto de la manera más escueta posible, para no caer en mal gusto. Pero escribirlo me hace ver que este tipo de contradicciones en mi mente infantil me hizo adoptar (incluso sin mi conocimiento consciente) conductas para manipular a la gente que amo, haciéndoles creer que el dolor infligido es de hecho su culpa por haber evidenciado mi maldad, en lugar de tomar responsabilidad por el cambio urgente.

Esa es la manera en la que mi papá actuaba. Y aunque no sé aún en qué medida proyecto o proyectaba yo hacia otros esas mismas conductas, si sé que la victimización se volvió uno de mis juegos, de mis mecanismos de defensa favoritos.

Cuando un agresor en el colegio me insultaba, o cuando era objeto de burlas, tendía a manifestar como víctima, acuerdo con las palabras de insulto, como si eso me diera poder sobre el agresor, como si esperara inspirar lástima para evitar el dolor. Qué manera tan torcida para un niño de enfrentar la violencia, de catalogar los adjetivos y de verse a sí mismo y a su papá. Recuerdo que en esa ocasión, tuvimos que pedirle perdón y afirmarle varias veces que en realidad no era un hombre malo (después de la golpiza).

Y todo esto salió a luz la semana pasada, cuando mi novia me dijo "que malo sos." Sé que es un comentario inocente, pero se sintió como un agudo dolor en el centro del pecho.

Pero este post marca la etapa de mi vida en la que aprendo que no fui responsable por la forma en la que mi papá se veía a sí mismo. No fui responsable por el ambiente de mi casa, no era necesario que yo me moviera con sigilo esperando que no se sintiera un hombre 'malo'. Él fue responsable por ello, y en la ley justa de Dios, obtuvo en su vida las consecuencias de sus actos, y será juzgado según sus estándares y no los míos.

Del dolor que produce este recuerdo también saco la misma intensidad, la misma pasión que me hace comprometerme a verme a mí mismo de manera distinta. Esa fuerza me hace reforzar mi decisión de no ser un hombre malo para los míos.

Y sé que puedo imprimirle un sentido de promesa y certeza a esta nota, primero por que la enseñanza de Dios como Padre ha sido tan real, que ya puedo verme a mí mismo como esposo y padre, ya veo fluir en mis brazos y en mi mente una actitud de familia, aún siendo soltero. Así de tierno y cariñoso ha sido Él con su afecto y corrección para transformarme. Y sé que puedo hacerlo porque vivo inserto en una comunidad de hombres con quienes entrego cuentas, y que son modelos intencionales para mi actuar.

Y sé que puedo enfrentar esta mentira cada vez que aparezca en mi mente, con pensamientos mejores y con fruto más abundante. Confieso que más que mi propia bondad, soy un hombre justificado. Confieso que si vivo en integridad criaré a mis hijos con una personalidad confiada. Y me repetiré constantemente que Su Espíritu que vive en mí da fruto de bondad. ¡Su Palabra limpia y cambian cualquier mentira y conducta que yo haya vivido hasta ahora!


miércoles, 21 de abril de 2010

Te confieso mi orgullo, parte 1

Tú has sido justo en todo Lo que nos ha sucedido, porque actúas con fidelidad. Nosotros, en cambio, actuamos con maldad. NEHEMIAS 9:33 NVI
Te confieso mi pecado de orgullo, lo traigo ante ti, reconociendo que nunca antes lo he hecho. Te confieso mi pereza por mejorar y mi desobediencia a pesar de que te he escuchado hablar.
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Te confieso mi arrogancia al clasificar a los seres humanos, a mis hermanos como inferiores, poniéndome yo mismo como estándar para evaluar a otros.
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Te confieso haber sido duro y despiadado usando el aislamiento, la indiferencia y las ofensas como armas. Aislé a muchos a mi alrededor para evitar que me opacaran, y para hacerme ver mejor, para resaltar. Te confieso el desprecio que siento por el que intenta brillar.
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¡Ayúdame a salir de esto! ¡Te prometo hacer lo que sea necesario!

viernes, 20 de noviembre de 2009

La maldicion de no ser guapo, Parte 2

Hace un tiempo escribí una entrada acerca de como un daño en mi identidad sexual fue la mentira de que yo no era guapo ni interesante como hombre, y que no pertenecía al género masculino.
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Cuando necesito que mi mente sea transformada, recurro a mi Biblia (más bien a la concordancia, jeje), y puedo buscar los versículos que explican lo que realmente debo pensar. En esta búsqueda, descubrí que mi Biblia me llama primero a ser guapo, agradable... por dentro. Realmente ya había olvidado esta verdad que me enseñaron hace años.
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Así que me dispuse a personalizar estos versos, como confesiones de fe, para cambiar mi forma de pensar acerca de mí mismo:
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Oh Dios, quiero ser un hombre que no dependa de adornos externos para considerarme guapo. Más bien, quiero que ser considerado guapo por tener un interior incorruptible, con una belleza que procede de un corazón lleno de un espíritu suave y apacible. Quiero que ese sea mi valor verdadero ante Dios. 1 Pedro 3:3-4

Dios mío, tu hiciste brillar tu luz en las tinieblas, haz brillar tu luz en mi corazón de tal manera que conozca tu gloria, y que mi rostro refleje esa gloria, tal como la cara de Cristo lo mostró. 2 Corintios 4:6

Padre, quiero ser un hombre que sea considerado hermoso por traer las buenas nuevas de salvación, por llevar tu mensaje de restauración. Quiero ser agraciado y bien recibido porque agrego valor a donde llego. Romanos 10:15

Dios mío, tú tomaste tu tiempo y un momento especial para hacerme guapo, enmedio de una obra tan grande que no puedo comprender de principio a fin. Gracias porque en tu tiempo infinito, te tomaste el cuidado de crearme. Eclesiastés 3:11

Padre, me creaste a tu imagen y semejanza. Eso significa que manifiesto tu hombría, la creatividad que manifestaste como Creador, y completo en tí. No puedo considerarme feo ni inferior, pues mi cara y mi cuerpo te muestran a tí. Ayúdame a esforzarme por parecerme cada día más a tí, y a Cristo. Génesis 1:27
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Ver versículos aquí.

Todas estas pueden mentirme

Mi mente me dice lo que pienso. Mi alma me dice lo que siento. Y mi voluntad me dice lo que quiero. Pero ninguna de ellas me dice la verdad; solo la Palabra de Dios me dice la verdad. Y cada una de estas, mente, alma y voluntad deben ser sometidas a Dios en una forma específica.


-Joyce Meyer

2 Corintios 4:6

Mi enorme error, al intentar escapar del pecado sexual

No se amolden al mundo actual y a esta época, no se hagan a la manera ni se adapten a sus costumbres superficiales, sino sean transformados y cambiados mediante la entera renovación de su mente, por sus nuevos ideales y su nueva actitud. Así podrán comprobar por sí mismoscuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta, incluyendo todo lo que es bueno a sus ojos para ustedes. Romanos 12:2 AMP

No es que ya lo haya conseguido todo, o que ya sea perfecto. Sin embargo, sigo adelante esperando alcanzar aquello para lo cual Cristo Jesús me alcanzó a mí. Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. Filipenses 3:12-14 NVI

Nota en este verso que renovar nuestra mente nos conduce a la transformación. La palabra griega para esto es metamorphoo, de donde viene nuestra palabra metamorfosis, que significa un cambio completo en nuestra naturaleza, de la misma manera que una oruga se convierte en mariposa; de hecho, la composición, la estructura y la anatomía de una mariposa no son “modificaciones” de la oruga, sino un animal totalmente distinto.

Hace dos años, mi vida empezó ese cambio de naturaleza, y yo no soy quien antes solía ser. En ese entonces yo era oruga, y me arrastraba en la tierra del pecado. Poco a poco he podido cambiar, y convertirme en alguien que puede desplegar el vuelo. Hice mi curso de Libertad Pura, y luego el curso de mentores. Reconocí luego que tenía problemas con un desorden alimenticio, y entonces completé el curso La Mesa del Señor. Y ahora estoy haciendo un tercer curso, Por sus Heridas, que trata con ciertos impulsos de mi carácter.

Sin embargo, reconozco que cometí un error grande en cada ocasión. Pensé que la metamorfosis consistía en los 60 días que cada curso duró, y que ya estaba listo para dejar cada hábito atrás y nunca volver a verlos. Sin embargo, dos años después, las tentaciones han persistido, otras han regresado, y otras han evolucionado. Y en medio de todo esto, mi frustración ha sido grande, y mis dudas con respecto a mí mismo han crecido: ¿Será que nunca cambié en realidad? ¿Por qué la tentación se ha hecho más severa algunos días, incluso más que antes? ¿Por qué a veces experimento la misma necesidad que tenía cuando empecé Libertad Pura?

Y la respuesta la encontré en una de mis lecciones en Por sus Heridas, y por revelación en Su Palabra: el proceso de metamorfosis no se ha completado aún, pues va a ser una constante durante el resto de mis días. Entendí que esto no es falta de fe, sino que los pasajes con los que inicia esta nota están redactados para mostrar que la transformación y la renovación de la mente son procesos de cada día, siempre cambiantes, siempre en victoria.

Así, puedo definir que no he terminado el curso de Libertad Pura aún -o cualquiera de los otros que he hecho, y que seguiré en la batalla probablemente durante muchos años. Ahora la mentira que había creído suena absurda: ¿Quién me dijo que ya me había “graduado” en pureza, que ya era un experto en libertad? Esta verdad no trae condenación a mi vida, sino gran gozo, pues sé que la graduación no está en la tierra, en el día 60 de mi curso, sino en el cielo, donde me espera el premio verdadero, y que aquí en la tierra, puedo vivir mi libertad en el supremo llamamiento, en el propósito que encontré en Dios mediante la libertad. (Fil. 3:12-14).

(Originalmente publicado aquí).

lunes, 2 de noviembre de 2009

By His Wounds, Dia 20: el conocimiento de mi Biblia me hace libre

Ayer completé mi lección 20 en By His Wounds, el curso de devocionales que estoy siguiendo para escapar de los hábitos destructivos que me han aprisionado. Quisiera escribir mucho acerca de cuanto he disfrutado y amado los versículos de mi lección, y de cuanto quiero practicarlos esta semana; dejo simplemente los versos para mi registro y para compartirlos con quienes siguen este blog, y me dedicaré a poner en práctica el principio que estos pasajes me han enseñado: el conocimiento de mi Biblia me hace verdaderamente libre.
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(Todas las citas son NVI)
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Jesús se dirigió entonces a los judíos que habían creído en él, y les dijo:
—Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, serán realmente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. —Nosotros somos descendientes de Abraham —le contestaron—, y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir que seremos liberados? —Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado —respondió Jesús—. Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia; pero el hijo sí se queda en ella para siempre. Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.
Juan 8:31-36
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De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.
Hechos 4:12
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«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungidopara anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.»
Lucas 4:18-19
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Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón. Me dejaré encontrar —afirma el Señor—, y los haré volver del cautiverio. Yo los reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde los haya dispersado, y los haré volver al lugar del cual los deporté», afirma el Señor.
Jeremias 29:12-14
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¡Salgan de Babilonia! ¡Huyan de los caldeos! Anuncien esto con gritos de alegría y háganlo saber. Publíquenlo hasta en los confines de la tierra; digan: «El Señor ha redimido a su siervo Jacob.»
Isaias 48:20
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»Por eso, así dice el Señor omnipotente: Ahora voy a cambiar la suerte de Jacob. Tendré compasión de todo el pueblo de Israel, y celaré el prestigio de mi santo nombre.
Ezequiel 39:25
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Sin embargo, gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden.
2 Corintios 2:14-15
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Vuelvan a su fortaleza, cautivos de la esperanza, pues hoy mismo les hago saber que les devolveré el doble.
Zacarias 9:12
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Cuando el Señor hizo volver a Sión a los cautivos, nos parecía estar soñando. Nuestra boca se llenó de risas; nuestra lengua, de canciones jubilosas. Hasta los otros pueblos decían: «El Señor ha hecho grandes cosas por ellos.» Sí, el Señor ha hecho grandes cosas por nosotros, y eso nos llena de alegría.
Salmos 126:1-3
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El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros,
Isaias 61:1
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Así dice Dios, el Señor, el que creó y desplegó los cielos; el que expandió la tierra y todo lo que ella produce; el que da aliento al pueblo que la habita, y vida a los que en ella se mueven: «Yo, el Señor, te he llamado en justicia; te he tomado de la mano. Yo te formé, yo te constituí como pacto para el pueblo, como luz para las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para librar de la cárcel a los presos, y del calabozo a los que habitan en tinieblas.
Isaias 42:5-7

miércoles, 2 de septiembre de 2009

El Síndrome Jefté / Camisa a rayas

Ayer en mi devocional personal leí acerca de Jefté, juez en Israel (Jueces 10-11). Jefté fue un gran líder, un hombre valiente, pero su debilidad siempre fue su resentimiento contra quienes le hicieron daño. Fue hijo de una prostituta, y sus medio hermanos lo echaron de la casa... cuando ellos le pidieron ayuda, les tiró este incidente en cara. Recordaba cada palabra que sus enemigos los amonitas dijeron 300 años atrás para perjudicar a su pueblo, y cobró una ofensa a la tribu de Efraín. Su dolor siempre distorsionó su valentía -y sus pactos irreflexivos lo hacían actuar sin pensar, de tal manera que resultó obligándose con sus palabras a matar a su propia hija.
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Ayer también me di cuenta que sufro con mis pactos como Jefté. Estoy consciente del tema de los pactos que uno hace, las palabras con las que uno se compromete para siempre, y que Satanás 'pesca' en el aire para atarnos para siempre con una conducta o una idea que juramos seguir.
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Yo prometí guardar resentimiento contra un amigo. Bueno, no lo dije así, pero irreflexivamente prometí no ser influenciado por él (incluso cuando es una muy buena influencia en mi vida). Ahora, veo que en muchas de las cosas que hago, inconscientemente pienso en lo que haría él, y yo hago entonces lo opuesto.

Aquí viene el paréntesis cómico-vergonzoso de como me di cuenta ayer de mi conducta con un berrinche. Traíamos camisas muy parecidas, y cuando él lo comentó, me di la vuelta, me fui a mi casa, me cambié de camisa y regresé para hacer evidente que yo no soy influenciable. ¡Que berrinchudo* me vi! Como si al contrario, no hubiese sido una bendición aprender a vestirme de forma distinta por influencia suya.

Pero hay otros conflictos mas severos en los que me veo actuando de una manera igual de caprichosa. O estoy poniendo en juego proyectos grandes por este pacto que hice. Y eso sí es alarmante.

Anoche me tomé un tiempo para romper con este pacto, para cancelar estas promesas que hice hace un año, para arrepentirme, y pedir ayuda a mi Papá para no perderme las bendiciones que son mías, para no poner en riesgo Su obra, y para permitir que mi amigo sea la influencia como hombre de Dios que me ha construido tanto.
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Y pensé en escribir esto con la esperanza de que vos podás identificar también si has hecho promesas similares, que atan tus conductas y te hacen perderte bendiciones.
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*caprichoso, para los amigos que no son de Guate.

miércoles, 26 de agosto de 2009

No te dejés*

Con esto no quiero decir que yo haya logrado ya hacer todo lo que les he dicho, ni tampoco que ya sea yo perfecto. Pero sí puedo decir que sigo adelante, luchando por alcanzar esa meta, pues para eso me salvó Jesucristo. Hermanos, yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo.

Filipenses 3:12-14

Hoy, que me siento tentado, estoy haciendo exactamente lo contrario a lo que dice este verso. Me estoy enfocando en lo que ya recorrí y el verso dice lo opuesto: necesito pensarme en lo que debo recorrer.
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Hoy me estoy sintiendo estancado, tengo una sensación de que los rasgos de restauración que muestro se están perdiendo, y según yo, para asegurarlos o recuperarlos, necesito recordar todo lo bueno que ya ha pasado en mi vida. No es eso lo que debo hacer.
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La Biblia me llama ver hacia adelante, no hacia atrás. Me indica que debo agarrar fuerzas para conquistar lo que aún no tengo, y a confiar en que la meta será genial. Ahora miro hacia el estado de vida que quiero alcanzar en mi futuro matrimonio, en mi ministerio, en mi vida personal y en mis hábitos de santidad...
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*gracias por el consejo, Tito.

jueves, 20 de agosto de 2009

Instrucciones para Gedeón

El Señor lo encaró y le dijo:
—Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel del poder de Madián. Yo soy quien te envía.

Jueces 6:14 NVI


Así que Gedeón estaba muriéndose de miedo por enfrentar la misión de su vida. Pero Dios lo encaró, lo miró a los ojos y le recordó: "lo único que necesito de tí es que reconozcas la fuerza que ya tienes, yo hago el resto".
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Hoy jueves tengo grandes retos, especialmente para poner límites a quienes se propasan, y en seguir viviendo en disciplina financiera, adminsitrando sabiamente mis recursos. Y me doy cuenta que lo que necesito para vencer el temor, es reconocer y actuar con la fuerza interna que ya tengo formada como hombre... y Dios hace la mayor parte.

lunes, 3 de agosto de 2009

Nunca haría algo para lastimarte, ES

Mi fin de semana fue complicado para luchar contra la tentación, especialmente por que son ideas y reacciones que desconozco. Literalmente, sigo viviendo con la mente de un adolescente que acaba de descubrir a las mujeres.
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Me propuese no ser derrotado el fin de semana. Salí a correr bastante, distancia un día y tiempo el otro. Salí con varios amigos (le conté a algunos acerca de lo que estaba pasando); me puse de acuerdo con un amigo para reportarme por mensajito telefónico cada hora (literalmente) para que supiera como estaba -de lo contrario no hubiera sobrevivido. También tener una buena conversación con él para aclarar lo que yo estaba viviendo/pensando fue utilísimo; es la sensación parecida a ser guiado por el hermano mayor que biológicamente no tengo.
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Pero el consejo que más me sirvió vino en uno de estos mensajitos telefónicos: mantenerme en contacto constante con el Espíritu Santo, mientras terminaba con un par de pendientes en un centro comercial. Wow. El Espíritu Santo estaría acompañándome y viendo en dónde pondría yo los ojos.

No agravien al Espíritu Santo de Dios, no lo hieran ni entristezcan, por Quien fueron sellados, marcados, identificados como propios de Dios y asegurados para el día de la redención y liberación final de la maldad y las consecuencias del pecado mediante Cristo.

Efesios 4:30 AMP


Este fue el versículo que vino a mi mente cuando leí el mensajito. Tener en mi mente de manera constante que no haría nada en el fin de semana que agraviara, hiriera o entristeciera a Su Espíritu, trajo una perspectiva distinta a la victoria sobre la tentación.
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Me preparó para respetarlo, para sentir su presencia real cerca de mí en las tiendas, en los pasillo; pensar en este verso me permitió tener la confianza de decirle la forma en la que me sentía tentado. No, nunca sería mi deseo contristarlo ni herirlo. Saber que tengo su marca y su identidad, le recuerda a mi carne que no puedo pecar con un cuerpo marcado para la liberación y redención. Recordar que habrá un momento en el que llegaré a una meta final me hace vivir con propósito, cuidar mis manos, cuidar mis ojos y calmar mi alma.

viernes, 31 de julio de 2009

Esta semana, acerca de la confianza y la paz

Reporte semanal que puse por correo a varios amigos del ministerio. Si tampoco entendiste lo del mecánico, mejor preguntame personalmente.
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Pues como les contaba, me inscribí en la media maratón de la ciudad de Guate. Emocionado x eso… están invitados a esperarme en la muni cuando termine los 21 km, espero gatorade y pizza, porfa.
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Esta semana llevé mi carro al mecánico. Como les contaba, esto es una victoria sobre el pecado. (Si no me di a entender, les explico aparte o en persona).
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Aprendí que por muchas razones no tengo confianza en pedirle algo a un hombre, y por tanto no tengo la confianza de pedirle nada a Dios. Pero esta semana pude ponerme a prueba, y este versículo me vino a la mente,
Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos. Hebreos 4:16 NVI
Fue un avance en mi vida.
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Aparte, no siempre estoy en paz interior, a veces estoy ansioso o temeroso de que las cosas no salgan bien. Pero escuché estos versículos en una prédica de Joyce Meyer que hablan por sí solos y me sido poderosos para traer paz a mi vida (la Biblia Amplificada es lo máximo),
En consecuencia, ya que hemos sido justificados, adquiridos, declarados justos y provistos con una firme postura en Dios mediante la fe, apropiémonos del hecho de que tenemos y disfrutamos de la paz, y de estar reconciliados con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, el Mesías, el Ungido. Romanos 5:1 AMP

Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen perfecta paz y confianza. En este mundo afrontarán tribulaciones y juicios, aflicciones y frustración, pero ¡anímense! ¡tomen valor, tengan confianza y certeza! ¡permanezcan serenos! Yo he vencido al mundo, le he quitado el poder de dañarlos, y lo he conquistado por ustedes. Juan 16:33 AMP

La paz les dejo; mi propia paz les doy y les heredo. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No dejen que sus corazones se llenen de problemas ni que se asusten. Dejen de concederse el angustiarse y molestarse, no se permitan tener miedo, intimidarse, ser cobardes o inestables. Juan 14:27 AMP

viernes, 17 de julio de 2009

Mi torcida, perversa justicia en cuanto al pecado sexual

Sé que tengo esta idea torcida acerca de la justicia de Dios, y mi propio sistema de creencias al respecto. Este sistema me dice que si alguien ha cometido pecado sexual (incluso si yo no estoy involucrado)... yo tengo el derecho de cobrar mi propia cuota de faltas. Solo así puede estar en orden el universo, y solo así la vida es justa. Consideraba algunos pecados como ciertos 'lujos' que yo no había 'disfrutado'.
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Así ha venido muchas veces en los últimos meses la tentación a mi mente. Al fin y al cabo, ¿quién podría oponerse? No aceptaría llamados de atención de quienes cometieron el pecado, pues no les daría validez ni autoridad. ¿Fácil dar un consejo o reprenderlo a uno, cuando ya se dieron gusto en el pecado, verdad? No, no lo aceptaría.
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No recibiría tampoco reprensión después de haber pecado, de alguien que tenga autoridad sobre mí -sin exigir vehementemente que se aplique la misma medida disciplinaria a los que cayeron antes que yo. Incluso he pensado si podría prepararme de antemano para las consecuencias que ya sé que me impondrían. Y he pensado que si podría.
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Y así de estúpido me he portado, y sé que hasta se me nota en el rostro cuando la tentación sexual en mi vida se acompaña por esta mentalidad torcida, de vengador del pecado. Dios ha sido bueno en librarme de hacer algo verdaderamente tonto.
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Hasta hace muy poco empecé de nuevo mi rutina de "¿que pasaría si caigo en pecado y quién me detendría?" (De hecho fue después de un gran momento de tensión, luego de hablar con mi pastor acerca de mi rechazo por la autoridad, entre otras cosas). Mientras conducía a mi casa, llamé a un amigo para confesarle lo que estaba pensando... y también para probar si podría enfrentarme, ya que él había estado en pecado hace un par de meses.
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Entonces este amigo me levantó la por teléfono... y solo eso me hizo despertar del trance en el que estaba. Me hizo ver como hasta el día de hoy sigue pagando las consecuencias en su hogar, a causa de lo que hizo; me dijo que podría hacer lo que me diera la gana, pero que no me libraría de las consecuencias como él no se ha librado.

Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. ¿Piensas entonces que vas a escapar del juicio de Dios, tú que juzgas a otros y sin embargo haces lo mismo que ellos?

¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?

Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio.

Así sucederá el día en que, por medio de Jesucristo, Dios juzgará los secretos de toda persona, como lo declara mi evangelio.

Romanos 2:1-5, 16 NVI

A su alma hace bienel hombre misericordioso, pero el cruel se atormenta a sí mismo.

Proverbios 11:17 AMP

Entendí que he lastimado a aquellos a quienes les he aplicado mi concepto de justicia, y a quienes he aorillado a enfrentarme cuando estoy en tentación. Lo que hacía era recordarles su propio pecado y como yo era superior por no haberlo cometido. Me enfoqué en mis propias excusas, y sí, reconozco que mi corazón es obstinado y empedernido, que sí he cometido pecado, que me olvidé de la misericordia de Dios, que no he sido compasivo, y que bastan mis pensamientos secretos para ser juzgado de manera merecida y justa por Dios.
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Me acerqué al día siguiente a este amigo (de hecho, un compañero de responsabilidad muy fiel), para pedirle perdón, con temor incluso por la forma en la que me he comportado. Me perdonó, y a la vez me explicó que cada vez que yo hacía esta rutina, sentía como si las consecuencias que ahora él paga me importaran una nada..., como si él hubiera regresado amputado de una guerra y yo hubiera despreciado eso, y me hubiera alistado para ir a pelear... como si lo viera sufrir y me pareciera trivial, tan trivial como para creer que yo podría soportar lo mismo sin quejarme, como un ser superior (esto último ya es añadido mío, pero sé que es cierto).
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Incluso sé que si estás leyendo esto, alguna vez te has sentido así como yo lo estaba... o te hice caer en este juego. Si es así, también te pido perdón de manera pública y honesta. No fue lo correcto -y creeme que no me siento bien por ello.

martes, 7 de julio de 2009

"No es importante lo que opines ahora"

Como escribía hace un par de entradas, en un día miércoles tuve un tiempo devocional excelente, de mucha sanidad y comunicación con Dios. Sentí una revelación poderosa de arrepentimiento y guianza para seguir adelante. Pero el jueves siguiente NADA en mi Biblia tenía sentido. Se me ocurrió preguntarle a Dios "¿Por qué no encuentro hoy relación contigo como ayer la tuve?" No esperaba la respuesta que surgió en mi interior.
"Porque ya estoy cansado de tus oraciones. Tenés instrucciones y no las querés cumplir; no has querido deshacerte del rencor. No hay nada más para vos de mi parte mientras no obedezcás".

Pero yo seguí la discusión: "Pero es que yo estoy ofendido, yo soy el que necesito restitución, y no, no quiero, no pienso perdonar". Y entonces no debí hablar, porque sentí de Dios otra respuesta:
"Esto no se trata de vos, de lo que sentís o pensás. Ahora no es importante lo que opinés, tenés que obedecerme inmediatamente".

Insisto, esto no pudo venir de mi mente. Y aunque no lo hice inmediatamente, fui a buscar a la persona y le pedí perdón por lo sucedido en Miami. Corto, sin excusas, expresando mi afecto y esperando sinceramente ser perdonado. Ella pudo expresarse y dijo sus razones, pero yo me atuve a mi solicitud de perdón sin excusas. Y así queda saldado el mayor conflicto que tuve cuando estuve de viaje.
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Al regresar a mi oficina, Dios me tenía otra respuesta: "Y ahora aquí en tu mente hay un listado de todas las personas a quienes les vas a pedir perdón". Ugh. Reconozco que en el pasado hice daño, me mordieron y patearon, pero yo cobré suficiente venganza... y ahora en los próximos meses voy a estar pidiendo perdón. Él ha sido demasiado severo conmigo... pensé en cambiarme de religión pero no creo que hubiera funcionado :P
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Mi pastor me ha hecho pensar en este pasaje desde que hablamos, que en estos momentos viene a ser a mi alma el equivalente a una patada de caballo:

No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos. Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor.

Romanos 12:17-19 NVI

miércoles, 24 de junio de 2009

Así que Josué los desafió.

Así que Josué los desafió: «¿Hasta cuándo van a esperar para tomar posesión del territorio que les otorgó el Señor, Dios de sus antepasados?

Josué 18:3 NVI

Josué preguntó por qué algunas de las tribus estaban demorándose en poseer la tierra a la que habían llegado a conquistar (de hecho les llamó la atención fuertemente). Muchas veces dilatao un trabajo que parece grande, difícil, aburrido o desagradable. Estos trabajos incluyen perdonar, pedir perdón, y enfrentar un rasgo de carácter indeseable.
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Pero el seguir aplazándolo muestra falta de disciplina, mala administración de mi tiempo y, en algunos casos, desobediencia a Dios. Las tareas que no me gustan requieren concentración, trabajo de equipo, el doble de tiempo, mucho ánimo y rendir cuentas a alguien. Recuerdo esto ahora que me veo tentado a aplazar el arreglar algunas relaciones, y tomo el desafío de Josué como si me lo hubiera dicho directamente.